
La escasísima participación en el referéndum sobre el Estatuto de cataluña (apenas un 45%) evidencia, una vez más, que eso no era ni un problema ni una preocupación para el pueblo catalán. De otro modo, no se entiende que un cambio político que les promete a los ciudadanos "el oro y el moro" no sea secundado masivamente por éstos. O no es un tema que interese mayoritariamente al pueblo, o, simplemente, ya no se cree en absoluto a los políticos. O ambas cosas.
En cualquier caso, este referéndum (al margen del resultado) evidencia dos cosas: en primer lugar, que al Gobierno de la nación le ha interesado más mantenerse a toda costa en el poder (y, por tanto, hacer la política que le exigen sus socios) que el bien común del pueblo catalán (me refiero a lo que significaría hacer una política que se centre en las pricipales preocupaciones y necesidades de la mayoría del pueblo).
Y en segundo lugar, que una vez más se evidencia la fractura social tan enorme que existe entre la política institucional y el pueblo, y las bases ciudadanas: los políticos llevan meses discutiendo hasta el hartazgo (con descalificaciones personales añadidas -y secundadas por sus espacios mediáticos afines) sobre un tema del que la mayoría de la población catalana, "pasa olímpicamente".
Platón
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Qué pena tener que aguantar tantas estupideces. Casi todas de los chicos de IU.
ResponderEliminarTrabajad y otro gallo os cantará.