4 de marzo de 2009

El aborto: por un consenso ético-científico.

Benjamín Forcano

Llevamos años con la disputa del aborto, marcada por una tendencia a favor y otra en contra: conservadores y progresistas.Y, en la lid, con postura contundentemente conservadora, la Iglesia católica. De esta manera, ciudadanos e instituciones agitan la bandera de una causa que a nadie deja indiferente.

Este es un caso concreto de cómo el comportamiento de los ciudadanos, cuando se refiere a aspectos importantes de la vida, queda supeditado a la legislación del Estado, el cual, como procurador del Bien Común, trabaja por evitar toda suerte de arbitrariedad , subjetivismo o dogmatismo. Y, para llegar a tal efecto, es bueno que surja el debate y se expliciten las posturas con sus diversos argumentos. La democracia real se ejercita en el cotidiano compromiso por la verdad, pudiendo exponer, argumentar y contrastar. La verdad no la posee nadie en exclusiva, sino que ella como sinónimo de realidad "nos puede y se nos impone a todos". La cuestión está en que, cuando de realidad se trata, nos acercamos a ella más para cubrirla con el manto de nuestra ideología que para verla en su propia realidad.

¿Cuál es, pues, la verdad real del aborto?

Muchos estamos convencidos de que, en este punto, puede haber un acuerdo racional, científico y ético político, porque la base de que disponemos para entrar en esa "realidad" es común a todos. Se trata de un problema humano, del que no se ocupa la Biblia y al que hoy podemos acercamos por la puerta de la ciencia, de la filosofía y de la ética.

Todos apostamos por la vida, ¿pero cuándo esa vida comienza a ser un individuo?

“Todo individuo tiene derecho a la vida”, proclama la Declaración universal de los Derechos Humanos (Art. 3). Y todo individuo tiene el deber de respetar ese derecho. Y, sobre este derecho-deber, reposa la posibilidad, el hecho y el futuro de la convivencia humana.

Sin embargo, no goza al parecer de esta evidencia lo que constituye el proceso embrionario del prenacido: ¿se puede afirmar con seguridad que ese proceso es desde el inicio un individuo humano?. Nos movemos sobre una duda, que nadie puede atreverse a despejar a priori diciendo que el embrión es individuo o no lo es; el embrión anuncia la presencia de algo que desborda el contorno y naturaleza de la vida misma de la madre. La cuestión se plantea simple y agudamente porque si no se paraliza el proceso, éste acabaría con un hijo que no se pensó o no se desea y puede representar ciertos inconvenientes o complicaciones. Es entonces cuando, frente a ese límite, surge la pregunta: ¿puede la mujer impedir el proceso del embrión por determinados motivos o dentro de un plazo determinado?

Es cierto que los motivos para impedirlo no van a convencer si se supone que el embrión es un individuo, y la solución de los plazos tampoco si se lo da como existente desde el principio.
Resulta, por tanto, crucial averiguar si el proceso del embrión, variante en su desarrollo, admite establecer dentro de él un antes en que no es individuo y un después en que lo es.

El estatuto epistemológico del embrión

Se trata simplemente de saber cuándo, en el desarrollo evolutivo del embrión, hay una vida humana.

La puerta que nos lleva a descubrir ese cuándo está abierta para todos, también para los que se profesan creyentes. La fe, del tipo que sea, no sirve aquí para resolver el problema del aborto. "No está en el ámbito del Magisterio de la Iglesia el resolver el problema del momento preciso después del cual nos encontramos frente a un ser humano en el pleno sentido de la palabra" (Bernhard Haring, autor de la famosa "La ley de Cristo", célebre y acaso el más reconocido moralista en la Iglesia católica).

No vale salir aquí diciendo que los católicos tenemos una ética distinta que nos diferencia de la ética común. La Iglesia católica ha defendido siempre -y es de loar - la vida del prenacido. Pero, antes de llegar a las valoraciones, hay que señalar el contorno preciso de esa realidad. El concilio Vaticano II tuvo, respecto a este tema, unas palabras acertadas: "La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado" (GS, 51). Texto fundamental para los católicos, pues fue puesto con toda deliberación para dejar bien claro que sobre el "cuándo" se da la concepción de una vida humana, la Iglesia no tiene palabra o respuesta propia, por ser algo que pertenece a las ciencias humanas.

Por supuesto, también los católicos pueden pronunciarse sobre el tema, pero con los métodos propios de las ciencias humanas. El Nuevo Testamento no aborda este tema y sobre él la Iglesia no tiene autoridad para resolverla como si de una verdad de fe se tratara.

El concilio, al tratar el tema de la Cultura, reconoció la autonomía e inviolabilidad del saber humano, dejando superada la posición anterior de sostener que la Iglesia católica tiene autoridad para interpretar como nadie las verdades incluso de la ética natural.

La lección histórica debiera servir para distinguir entre lo que es la fe y lo que son los conceptos o representaciones que la misma Iglesia utiliza como vehículo para su conocimiento y explicación. Una cosa es la explicación cultural del momento y otra la verdad de la realidad, nunca formulada definitivamente. Nadie hoy queda perturbado en su fe porque la tierra gire alrededor del sol (cosa que al científico Galileo no se le permitía afirmar en nombre de la fe), ni porque no acepte la visión de una cosmología antigua, o acepte la teoría de la evolución de las especies o niegue la interpretación literal de la Biblia hasta aceptar el método histórico-crítico o no haga profesión del juramento antimodernista tal como lo impuso en 1910 Pío X a todo profesor de seminario. La verdad la vamos desvelando a través de los nuevos conocimientos que van surgiendo en la historia. El saber humano es evolutivo y no está en exclusiva en manos de la Iglesia católica.

Entonces, queda resuelta una primera dificultad: los católicos, al tratar del aborto, deben asumir como parte del anuncio evangélico las verdades científicamente avaladas, aun cuando luego puedan incrementar o reforzar la estima de la vida desde otras perspectivas o motivaciones. La ciencia y la fe están "una y otra al servicio de la única verdad", "vuestros senderos son los nuestros" (Mensaje del concilio a los hombres del pensamiento y de la ciencia). Cuando no hay convergencia en ese servicio es porque la ciencia es falsa o es falsa la fe. Los católicos han defendido -y siguen haciéndolo- con especial énfasis el derecho a la vida del prenacido, pero el énfasis se ha convertido en exceso al haberlo hecho "desde el primer instante de la fecundación ", lo cual no deja de ser una teoría discutida y discutible, no un dogma.

De hecho, siempre existieron en la tradición cristiana teorías diferentes (teoría de la animación sucesiva defendida por Sto. Tomás y teoría de la animación simultánea, defendida por San Alberto Magno) sobre el momento de constitución de la vida humana. Pero, la teología postridentina a la hora de resolver los problemas de la moral práctica ha partido siempre de la animación inmediata.

¿Cuál es, pues, el estatuto epistemológico del aborto?

Podríamos resumir las posiciones respecto a esta cuestión en dos: las teorías antiguas y las más clásicas que afirman que el embrión es vida humana desde el principio, por la simple fusión de los gametos, y las teorías más modernas que afirman que el embrión no es propiamente individuo humano hasta después de algunas semanas.

1. Las primeras se apoyan en el hecho de que un embrión lo es por la clave genética de sus 46 cromosomas, específica y originaria del individuo humano, que contendría y caracterizaría toda su posterior evolución. El desarrollo del embrión sería un proceso continuo, sin rupturas, pues estaría en él desde el comienzo toda la potencialidad de su desarrollo. El inicio, desarrollo y destino del embrión serían sus genes.

2. Las teorías modernas reconocen como factor determinante del embrión los genes, pero no bastarían ellos para constituir un individuo humano, es decir, una estructura clausurada, suficiente, que se convertiría en realidad sustantiva. Los genes por sí solos no son suficientes ni acaban constituyendo un individuo humano, se necesitan otros factores extragenéticos -las hormonas maternales, los externamente operativos- para que la realidad del embrión pueda activarse y completarse. Sólo en torno a las ocho semanas esa realidad pasa a ser sujeto humano, con una sustantividad propia, capaz de regir y asegurar todo el desarrollo posterior.

Esta teoría se opone a las que podríamos llamar preformacionistas, precisamente porque deja a un lado una visión más bien mecanicista u organicista de la biología. Y es que, como escribe el catedrático Diego Gracia: "En biología aún no se ha producido la revolución de pensamiento que se produjo a propósito de la física". Para esta teoría, los enfoques reduccionistas de la genética o de la embriología han quedado hoy superados por el enfoque de la biología molecular, la cual integra uno y otro para determinar el momento constitutivo de la individuación humana.

Desde este nuevo enfoque se habla más bien de una nueva sustantividad humana al modo de una estructura clausurada, integrada por el genoma y otras estructuras celulares. El genoma se considera un sistema abierto que, para ser operativo, necesita ser activado por otros factores:

"La mentalidad clásica , que sobrevalora el genoma como esencia del ser vivo, de tal manera que todo lo demás sería mero despliegue de las virtualidades allí contenidas, es la responsable de que la investigación biológica se haya concentrado de modo casi obsesivo en la genética, y haya postergado de modo característico el estudio del desarrollo, es decir, la embriología. Este estado de cosas no ha venido a resolverlo más que la biología molecular. La biología molecular ha llevado a su máximo esplendor el desarrollo de la genética, en forma de genética molecular. Pero, a la vez, ha permitido comprender que el desarrollo de las moléculas vivas no depende sólo de los genes”. (Diego Gracia, Etica de los confines de la vida, III, p.106).

El aserto clásico de que "todo está en los genes" es verdad sólo en parte y se hizo en detrimento de los factores morfológicos y espaciales, tan importantes en el desarrollo del embrión. Sin estos factores, los genes quedarían sin efecto. Los genes tienen capacidad para formar determinados órganos pero no si no hay inducción, lo cual viene a demostrar que el embrión actúa como un gran campo de fuerzas, en el que cada parte es un momento que está codeterminado por otros y a la vez los codetermina.

Se entiende pues que, desde este enfoque, el embrión no se halle constituido desde el primer momento como realidad sustantiva. “No es fácil decir cuándo aparece la sustantividad humana, pero probablemente no antes de que el sistema neuro-endocrino inicie sus funciones de formalización. Esto tiene que producirse en algún momento de la organogénesis llamada secundaria, no antes” (Diego Gracia, Etica y vida, III, p. 116). “Pero con eso, no quiero decir más que una cosa: que no parece posible que el momento constitucional sea “anterior” a las ocho semanas. Mi tesis es que es mucho posterior y que, en cualquier caso, el momento es “difícil de precisar”.

El Dr. Gracia hace referencia sobre este punto a su amigo el filósofo Zubiri: “Hay que decir que para el último Zubiri la suficiencia constitucional se adquiere en un momento del desarrollo embrionario, que bien puede situarse, de acuerdo con los últimos datos de la literatura, en torno a las ocho semanas (Idem, pp.131-2). Y añade también: “Trabajos como los de Grobstein, Byrne y Alonso Bedate (y con ellos otros muchos) hacen pensar que el cuándo (de la constitución individual) debe acontecer en tomo a la octava semana del desarrollo, es decir, en el tránsito entre la fase embrionaria y la fetal. En cuyo caso habría que decir que el embrión no tiene en el rigor de los términos el estatuto ontológico propio de un ser humano, porque carece de suficiencia constitucional y de sustantividad, en tanto que el feto sí lo tiene. Entonces sí tendríamos un individuo humano estricto, y a partir de ese momento las acciones sobre el medio sí tendrían carácter causal, no antes” (Diego Gracia, Ibidem, pp. 130-131). ).

El Dr. Gracia añade: “No parece posible evitar la conclusión de que esa nota estructural aparece tarde. El momento preciso no lo sabemos y quizás no lo sabremos nunca. No está dicho en ningún lado que la razón humana pueda resolver todas las cuestiones, y en concreto ésta” (Ibidem, p. 169).

Una más que probable conclusión se sigue de estas consideraciones: los genes no son una miniatura de persona. La biología molecular deja claro que, para el desarrollo y la ética del embrión, la información extragenética es tan importante como la información genética, que ella es también constitutiva de la sustantividad humana y que la constitución de esa sustantividad no se da antes de la organización (organogénesis) primaria e incluso secundaria del embrión, es decir, hasta la octava semana.

Quiere esto decir que, si la individualidad es nota irrenunciable de la sustantividad, el embrión antes de su constitución como sustantividad, pasa por una organización constituyente, pero no tiene sustantividad propia sino que es parte de la sustantividad de la madre y, por lo tanto, no es sujeto humano.

Queda claro de esta manera que quien siga esta teoría puede sostener razonablemente que la interrupción del embrión antes de la octava semana no puede ser considerada como atentado contra la vida humana, ni pueden considerarse abortivos aquellos métodos anticonceptivos que impiden el desarrollo embrionario antes de esa fecha. Esto es lo que, por lo menos, defienden no pocos científicos de primer orden ( Grobstein, Alonso Bedate , J.M. Genis-Gálvez, etc).

Esta hipótesis, suficientemente demostrada permite, a quien se apoya en ella, defender como no atentatorias contra la vida y como respetuosas de la vida aquellas acciones que se producen en el proceso constituyente del embrión antes de constituirse en feto, es decir, en estructura clausurada.

La teoría expuesta modifica notablemente muchos puntos de vista y establece un punto de partida común para entendemos, para orientar la conciencia de los ciudadanos, para fijar el momento del derecho a la vida del prenacido y para legislar con un mínimo de inteligencia, consenso y obligatoriedad para todos.

Benjamín Forcano es Sacerdote y teólogo

3 de marzo de 2009

No al premio al presidente de Colombia en Cádiz

Tengan miedo a los que matan el alma, expresa un evangelista. Un no al premio a Álvaro Uribe Vélez en Cádiz (España) es un sí a la Vida.

Señora y señores

Teófila Martínez, Alcadesa de Cádiz
Lorenzo del Río Fernández, Presidente de la Audiencia Provincial de Cádiz
Rafael Sánchez Saus, Director de la Real Academia Hispano Americana
Miguel González Saucedo, Presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz

Cordial saludo.

En nuestra condición de creyentes religiosos de Asia, Europa, Norte América y América Latina, aglutinados en torno a la memoria martirial y profética de Monseñor Oscar Arnulfo Romero queremos expresar nuestro profundo sentimiento de indignación por decisión del ayuntamiento de Cádiz de otorgar el premio a la libertad al Presidente de la República de Colombia Álvaro Uribe Vélez.

Razones de orden sociológico, y ético- teológico nos asisten para manifestar nuestro rechazo y nuestra solicitud de que se desista de hacerle entrega al mandatario de Colombia de este importante reconocimiento destinado a las mujeres y hombres que trabajan por la libertad.

En septiembre del año 2003, un año después de iniciado el primer mandato del presidente Uribe, todos los medios de comunicación en Colombia, reconocieron que la sociedad colombiana se estaba paramilitarizando, es decir, que los mecanismos ilegales que el Estado ha ido implementado para adelantar el control de la sociedad, se estaban imponiendo en el conjunto de la vida social. Estos mismos medios masivos de información, dieron cuenta de que este paramilitarismo se ha desarrollado en cuatro etapas a saber: 1) terror- arrasamiento; 2) represión selectiva- amenaza permanente; 3) seducción - organización comunitaria: pensamiento único; 4) institucionalización - para Estado: poder económico, político, militar y cultural.

Las cifras que dan cuenta de este proceso de paramilitarización no pueden ser más escandalosas e hirientes de la conciencia moral de la humanidad: los paramilitares, en complicidad con el Estado, son responsables de más de 15.000 desaparecidos, han asesinado más de 1.700 indígenas, 2.500 sindicalistas y cerca de 5.000 miembros de la Unión Patriótica. Son responsables de la existencia de más de 3.000 fosas comunes. Entre 1982 y 2005, los paramilitares han perpetrado no menos de 3.500 masacres y se han apropiado de más de 6 millones de hectáreas de tierra de campesinos, indígenas y afrodescendientes. Colombia tiene 4 millones de desplazados y es el segundo país del mundo, después de Sudan, en cantidad de desplazados, la mayoría por la actuación paramilitar.

El periodo que va de agosto de 2002 a lo que va del 2009, en el que el presidente Uribe ha ejercido como presidente de Colombia, se ha dado un proceso creciente de institucionalización del paramilitarismo en miras a la constitución de un pensamiento único que se expresa en la concentración del poder militar, político, económico y cultural de estos sectores, con graves consecuencias para el conjunto de la vida social, fundamentalmente en la pretensión de muchas y muchos hombres y mujeres del país, de construir una sociedad reconciliada que se funde en la verdad y en la justicia.

Durante el citado período militares, bajo su mando, son responsables directos, de 1.388 asesinatos, como el de los 11 jóvenes desaparecidos en enero en Soacha, muy cerca de Bogotá y después reportados como guerrilleros en combate. Como consecuencia de las evidencias en relación con su responsabilidad, el presidente destituyó a 27 militares que hoy gozan de buen retiro y de la libertad que les otorga la impunidad por los crímenes contra la humanidad de los que son responsables. A ninguno de ellos se le ha impuesto medida de aseguramiento por la gravedad de la responsabilidad que se le imputa.

Esta actuación de la Fuerza Pública motivada por la decisión gubernamental de pagar a los soldados en dinero por cada guerrillero dado de baja, se suma al pago de recompensas cuantiosas por la cabeza de los subversivos, provocando actuaciones macabras como la fuga de subalterno con la mano lacerada de su comandante para cobrar la cuantiosa suma de dinero.

En este mismo periodo, se ha desarrollado, por iniciativa del presidente Uribe, la operación más grande de impunidad de la que se tenga memoria en Colombia con el llamado “acuerdo de paz” con los grupos paramilitares: mientras se daban los diálogos, en medio de un supuesto cese de hostilidades, fueron asesinados o desaparecidas por paramilitares, desde noviembre de 2002 hasta junio de 2008, 3.600 personas. Los grupos paramilitares adoptaron nuevos nombres para persistir en el control de bastas zonas de la geografía nacional.

En lo que va del gobierno del presidente Uribe han estallado múltiples escándalos por el control paramilitar de instituciones encargadas de la inteligencia militar, dependientes directamente del mismo presidente como ocurre con del DAS. Lo mismo acontece con las instituciones encargadas de la política de tierras y de la política agraria como el Incoder, Fondo Inversión del Agro, FINAGRO, FIDUAGRARIA y el Ministerio de Agricultura.

El Congreso de la República, también es objeto del control de estas estructuras paramilitares. El 35% según reconoció el jefe paramilitar hoy extraditado a los Estados Unidos, Salvatore Mancuso, está bajo su poder. Como consecuencia de la gestión de la Corte Suprema de Justicia, 63 congresistas están vinculados en investigaciones por paramilitarismo y 31 congresistas están presos. Esta Alta Corte ha sido objeto de múltiples presiones por parte del Presidente en razón de su trabajo que ha permitido la vinculación judicial de políticos de los partidos de la coalición Uribista que lo llevó al poder.

Para nosotras y nosotros las y los seguidores de Jesús, la verdad se constituye en condición de posibilidad de la libertad: “la verdad os hará libres” ( Juan 8,32).

Un gobierno que se cimienta en los crímenes del pasado y del presente, no puede más que acudir a la mentira para intentar sostenerse. El actual gobierno ha impuesto, por la fuerza de su poder, falacias que han sido descubierta por la fuerza de los hechos y en algunos casos gracias a la presión de la comunidad internacional.

De modo recurrente, el gobierno ha afirmado que en Colombia no existe conflicto armado, para cerrar las puertas a una salida humanitaria, y a una salida política negociada que termine con una guerra de mas de 50 años en este país, afirmación desmentida por el mismo CICR; ha repetido ante la comunidad internacional que los grupos paramilitares se desmontaron; afirmación desmentida por los informes de la CIDH y otros organismos multilaterales.

En el combate a las guerrillas ha afirmado que el ingreso a Ecuador para atacar un campamento de las FARC fue una persecución en caliente informada a su vecino presidente, afirmación que fue desmentida en las sesiones de la OEA; de entrada el gobierno afirmó, luego de la “Operación Jaque” que dejó, a buena hora, en libertad a Ingrid Betancourt y a unos secuestrados más, que no había usado emblemas del CICR en la operación que los militares adelantaron; afirmación desmentida por un video que hizo público la cadena de televisión CNN; ha afirmado que decenas de campesinos han sido guerrilleros dados de baja, información desmentida por las investigaciones internas del mismo Ejército a pedido del Departamento de Estado de Usa; han afirmado que el Ejercito no disparó contra indígenas del Cauca en octubre de 2008, afirmación desmentida por videos publicados por CNN; ha afirmado que las tierras sembradas en palma aceitera del Curvaradó y Jiguamiandó por empresarios paramilitares cercanos a sus afectos han sido ya devueltas a sus verdaderos dueños; afirmación desmentida por las víctimas; ha afirmado que la masacre de San José de Apartadó del 2005 fue perpetrada por la guerrilla, afirmación desmentida gracias a la presión del congreso de Usa que obligó a la Fiscalía a adelantar una investigación en la que están vinculados 83 militares.

“¡El engaño en la guerra es virtud!” afirmó el asesor más cercano al presidente Uribe como cínica respuestas a las falsedades que se fueron desvaneciendo por el peso de las evidencias. Si bien es “virtud” para un gobierno que profundiza enormemente el vacío ético que ya se vienen apreciando en la sociedad Colombiana, no puede ser para los hombres y mujeres del mundo que orientan su comportamiento en los valores del Evangelio y en los principios del Derechos Internacional de los Derechos Humanos y Del Derecho Internacional Humanitario.

La tradición judeocristiana es clara en develar la inversión de los valores desde la que se cimienta el poder que de las mentiras hace verdades y de las verdades mentiras, que tuerce el derecho y la justicia. “Pobres de aquellos que llaman bien al mal y mal al bien cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas” (Is 5, 20) Por eso con convicción evangélica nos permitimos expresar, en conciencia, nuestra voz de censura el premio que a nombre de la libertad es estregado a un presidente que representa innumerables e irreparables daños a la concreción de este valor en un país tan sufrido como Colombia.

Apelamos a la recta conciencia de los jurados y de quienes ejercen el gobierno en el ayuntamiento de Cádiz, para que consideren los argumentos que desde nuestro sentimiento de profunda indignación hemos elevado en el día de hoy.

De toda consideración,

SICSAL y Justicia y Paz de Colombia.

¿Dónde está el partido socialista?

Juan Torres López
elplural.com

Vivimos tiempos muy tormentosos. La economía ha saltado por los aires, en solo un año casi 1,3 millones han perdido su puesto de trabajo, los bancos obtienen miles de millones de beneficios al mismo tiempo que cierran el grifo del crédito a las empresas que se vienen abajo.

Se quiera o no, es muy difícil, por no decir imposible, que el modelo económico que había dado fuelle a estos últimos años de bonanza vuelva a ser lo que era. Y por ello debería ser urgente encontrar nuevas alternativas, fórmulas que no sean justamente las que acaban de fallar para salir de la crisis. Si algo urge, son las ideas y si estamos careciendo de algo es precisamente de ellas.

La derecha que no está gobernando en España, o los republicanos en Estados Unidos, se pueden permitir el lujo de jugar al destrozo, a hacer lo posible para que fracasen los gobiernos con la idea de que así les será más fácil recuperar el poder que perdieron.

Pero incluso la que está gobernando, como en Francia o Alemania, se ve obligada a buscar caminos que de alguna manera innoven y abran algunas vías de escape ante la debacle que se nos viene encima No es casualidad que incluso le estén pisando el terreno de las ideas a sus adversarios ideológicos socialdemócratas.

Pero es muy difícil que los gobiernos piensen o, al menos, que lo hagan con suficiente antelación, con sentido estratégico y con un horizonte que vaya más allá del periodo en el que deben llevar a cabo su actuación. Además, suelen ser el resultado de compromisos generalmente inestables, de alianzas más o menos explícitas y es lógico que reflejen cierta heterogeneidad. No son ideas ni la formulación de los grandes principios morales que condicionan el futuro de los pueblos lo que cabe esperar de ellos sino acciones, muy poca teoría y sí el mejor gobierno posible.

Pero es imposible que esto último se consiga si de algún otro sitio no surgen las estrategias, si antes no se han diseñado los horizontes a medio y largo plazo, las coordenadas y los valores en los que situar lo que más tarde necesariamente ha de traducirse en una práctica lo más rápida y ejecutiva posible.

Es más, cuando se carece de ello, cuando se llega al gobierno sin una hoja de ruta, sin principios, sin encuadres ideológicos y sin propuestas políticas previamente digeridas por el cuerpo social o por quienes aúpan a los despachos a quienes gobiernan, lo que suele suceder es que el propio gobierno se desdibuja, se hace una mera gestión de la coyuntura, no da frutos a largo plazo y desmoviliza y frustra a la sociedad.

Lo que viene ocurriendo en nuestro país está justamente en esta línea. Cada vez es más habitual considerar que quien lidera el gobierno es quien lidera a la sociedad y a su partido, quien se convierte en la fuente de cualquier idea, de todo principio de actuación y en el oráculo al que hay que consultar antes de tomar cualquier decisión.

No se trata de una desviación hacia el presidencialismo. Es peor, tiene más que ver con el personalismo totalitario. Y es además, una fuente segura de ineficacias y de renuncias.
Es verdad que la llegada de Zapatero supuso un soplo de aire fresco y que permitió que el partido socialista se dejara llevar por una ilusión colectiva que en gran parte se trasladó a toda la sociedad.

Pero su liderazgo ha ido consolidándose en la misma medida en que han ido desdibujándose y perdiendo nitidez las ideas socialdemócratas y sobre todo, o quizá precisamente como consecuencia de ello, la pulsión interna de su partido.

A mi juicio, el partido socialista está cada vez más oculto tras la sombra que refleja un liderazgo demasiado personalista y del cual, para colmo, no fluyen sobre todo ideas y doctrina, sino más bien un concepto muy soft de la política y no precisamente sobrado de materia gris y proyectos estratégicos.

Es decepcionante comprobar que en una situación como la que estamos viviendo no se esté impulsando el debate y el pensamiento colectivo, la presencia del partido como vertebrador de proyectos que ilusionen y que sean capaces de volver a poner en marcha con nuevo vigor y con una lógica diferente a la economía y a la sociedad.

No sé si es que no quiere hablar o es que se le calla pero la impresión que tengo es que el partido socialista, y los propios socialistas, se mantienen en silencio dejando hacer al Gobierno. Basta ver que se han tomado decisiones de gran trascendencia y que han condicionado la política social y económica sin que el partido ni siquiera haya tenido noticia previa de ellas. O que se gobierna el día incluso contraviniendo el programa o el ideario más elemental del partido que se supone que es lo que realmente une a sus afiliados, simpatizantes y votantes.

Es verdad que jurídicamente la responsabilidad del gobierno corresponde solamente a su presidente pero ¿es aceptable que también sea así políticamente? ¿No es lo lógico que, salvando en todo caso la natural autonomía que ha de tener quien lo lidera, el partido del gobierno lo controle y le dé las referencias estratégicas, quien suministre los principios de actuación, las coordenadas en la que deba moverse, quien constituya la inteligencia orgánica que de sentido a la acción del gobierno?

Todavía se mantiene en la web del Partido Socialista una entrevista con Rodríguez Zapatero en la que éste decía, en febrero de 2008, que "no hay riesgo de crisis económica".

Me pregunto si un error de previsión y perspectiva tan inmenso y que con toda seguridad ha tenido que influir en la planificación de la acción de su gobierno hubiera sido posible si el análisis de lo que está sucediendo fuese el resultado de un pensamiento colectivo abierto y crítico de su partido y del conjunto de sus militantes. Es decir, si en lugar de gobernar enrocado y confiando solamente en la sabiduría y en los prejuicios ideológicos de unos cuantos tecnócratas encerrados en La Moncloa se recurriese a la inteligencia de todo un partido cuyas gentes viven la calle, hablan con sus conciudadanos y tienen la perspicacia que da el contacto más directo con los problemas reales.

En lugar de eso, las agrupaciones del partido (y no sólo las del PSOE) palidecen. Sin protagonismo, la militancia se convierte en un simple reclamo para que los dirigentes se perpetúen en sus cargos. Y es así como el partido pierde al alma y su sangre se debilita.
Así se hace conservador e insensible, un organismo poderoso a través de quien lo controla pero ausente, una sombra, nada más que una ficción, la caricatura del instrumento de regeneración social que quiso ser.

Basta hablar con afiliados del partido socialista para comprobar que la inmensa mayoría de ellos y de ellas piensan de un modo distinto a como piensan la mayoría de sus dirigentes, y que no comparten las medidas liberales que lleva a cabo su gobierno, aunque las apoyen por un sentido de la militancia o del compañerismo muy difícil de entender para quien aprecia más la coherencia personal e ideológica que los lazos de partido.

Y así nos va.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla).

2 de marzo de 2009

Ganó Rajoy y perdió Madrazo

Es sólo un título, algo había que poner y es lo que se me ha ocurrido. Como en cualquier elección, todos dicen ganar y nadie cree perder.

En el caso gallego parece incontestable que el PP es el vencedor, tan claro que hoy muchos apuestan a que Touriño (PSOE) y Quintana (BNG) habrán de analizar su derrota desde casa y dejar el camino libre a nuevos candidatos.

Desde fuera no sabemos cómo ha sido la experiencia bipartita del gobierno gallego. Lo que sí se ha confirmado es que aquella derrota ajustada del PP hace cuatro años, ahora se ve como una victoria pírrica de la izquierda gallega. ¿No han sabido transmitir su buen gobierno o han gobernado mal? ¿No han podido en campaña con el omnipresente PP gallego? ¿La crisis le ha pasado factura al PSOE? Miles de causas habrá que los entendidos analizarán. Desde aquí, esperar que los partidos de izquierdas estén acertados en sus análisis y sepan presentar una oferta razonable al electorado.

En cuanto al País Vasco, la cosa está muy ajustada y es difícil saber qué va a pasar. Desde luego la derrota de Madrazo es inapelable, incluso él mismo se queda sin escaño. ¿Es también una derrotra de EB o una victoria? A lo mejor algún amigo de IU puede aclararnos algo al respecto.

En mi opinión, era muy difícil justificar para EB el gobierno en coalición con un partido nacionalista y de derechas. Parece muy opuesto a lo que yo entiendo por izquierda política. No dudo, aunque tampoco lo sé, que EB haya hecho aprotaciones verdaderamente de izquierdas al gobierno tripartito. Pero esto es muy difícil de trasladar al electorado.

Aralar sube de uno a cuatro escaños. Hay escoria que apunta a que se han llevado los votos terroristas (así lo dicen ellos), a lo mejor deberían haber prohíbido votar a los filoterroristas ¿no? Es una buena noticia que un partido que niega la existencia del terrorismo y, por tanto, de ETA sea capaz de quitarle votos. Además, ¿cuántos votos de EB se han llevado?

EA también se descalabra, demostrando que no es nada sin el PNV. UPyD, el partido de Rosa de España (tomado de Kabila), saca un escaño inesperado. PP pierde 2 escaños, pero le sabe a victoria.

PNV y PSOE suben. Al primero la victoria puede saberle amarga, aunque sepa que el PSOE ha subido menos de lo que se esperaba. Ahora Patxi López tiene a mano una alternativa de gobierno antinatural y peligrosa. Dudo mucho que el electorado del PSE haya votado a López para que gobierne con el PP, pero tampoco para que dé su apoyo a Ibarretxe. La única salida que tiene Patxi López, desde mi punto de vista, es presentar su candidatura sin acuerdo con el PP. Los de Rajoy no tendrán más remedio que apoyarla. Entonces el PSOE gobernará en minoría con acuerdos puntuales más cpn el PNV que con el PP, lo que provocará que Basagoiti y Rosa puedan vender su victimismo y la traición del PSOE a España. Y todos contentos.

En definitiva, que el PP no se descalabra en el País Vasco y recupera el gobierno en Galicia, luego gana Rajoy a Esperanza Aguirre y Losantos. Si sabe administrar la victoria, lo mismo hasta ganan las europeas. Ya veremos si le dejan.

Educación y Derechos Humanos

Juan Antonio Carrillo Salcedo
Discurso en su nombramiento como Hijo Predilecto de Andalucía

El pasado 28 de febrero, día de Andalucía, fue reconocido como hijo predilecto de Andalucía el profesor, el catedrático de Derecho Internacional Juan Antonio Carrillo Salcedo. De su brillantísimo currículum destacamos su enorme preocupación por los derechos humanos, fue juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos entre 1986 y 1990, y por la educación. Sobre la educación habló en su discurso de agradecimiento el pasado sábado. Ponemos aquí un extracto:

En el confuso y convulso mundo que nos ha tocado vivir, creo que la educación debe aspirar a que esa realización se vertebre en torno a tres ideas-eje: la responsabilidad, la igualdad, y la solidaridad.

La responsabilidad, porque la educación ha de poner de manifiesto los límites de los derechos. Únicamente unos pocos son derechos absolutos, que no admiten limitación ni derogación alguna ni siquiera en tiempo de conflicto armado o en situaciones de emergencia: así, el derecho a no ser privado arbitrariamente de la vida; el derecho a no ser sometido a tortura ni a tratamiento inhumano o degradante; el derecho a no ser sometido a esclavitud o servidumbre; el derecho a que un juez independiente e imparcial decida, en un juicio justo, de toda acusación penal; el derecho a la no retroactividad de la ley penal.

El ejercicio de todos los demás puede ser objeto de limitaciones previstas en la ley, proporcionadas y necesarias en una sociedad democrática. La educación debe servir de medio para que, como ciudadanos, tengamos conciencia de esos límites, de que no todo vale, y podamos así recuperar palabras como pudor, decoro, decencia, honestidad, que pueden parecer conservadoras pero que hoy, en nuestra sociedad, acaso sea portadoras de una poderosa carga revolucionaria.

La igualdad, porque debemos educar en el rechazo de toda discriminación, es decir, como el Obispo Don Pedro Casaldáliga ha recordado en su Circular del pasado 20 de febrero, en un esfuerzo por “instalar la libertad en la igualdad”.

La globalización ha aumentado el foso entre la riqueza y la pobreza, en una situación injusta que la crisis financiera, económica y social de alcance global ha agudizado en perjuicio de los pobres, a escala mundial y en el interior de nuestras sociedades en las que, como ocurre en España y en toda la Unión Europea, el modelo de economía social de mercado está seriamente amenazado y se pone incluso en cuestión por los fundamentalistas del mercado.

La dignidad de los débiles, de los marginados y de los excluidos está pisoteada. Peor aún, estamos insensiblemente instalados en una especie de “cultura de desigualdad”, a la que con tanto acierto se refirió hace tan solo unos días, aquí en Sevilla, la Señora Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz por su defensa de los derechos humanos en su país, Irán, al denunciar las causas profundas de la marginación de la mujer en el mundo contemporáneo, y no solo en el islámico.

La educación en la solidaridad, es decir, en las exigencias del interés general, es la dimensión en la que educación nos muestra con mayor claridad su carácter de instrumento para la subversión del desorden establecido.

Su base y fundamento está en las siguientes palabras de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “toda persona tiene deberes respecto de la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad”.

Los deberes de cada ciudadano hacia la comunidad deben ser entendidos como un ingrediente imprescindible en la búsqueda de un concepto más amplio de la libertad, esto es, en la búsqueda de un mundo en el que todos los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, puedan disfrutar de la dignidad inherente a cada persona.

Pero cada uno de nosotros podría preguntarse: ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano? Sí, sin duda, porque la obligación de respetar y promover los derechos humanos no incumbe exclusivamente a los poderes públicos, porque es una tarea que nos corresponde a todos si de verdad queremos ser ciudadanos y no meramente súbditos.

Como dijera la Señora Eleanor Roosevelt al comentar el significado de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en cuya redacción tuvo un papel tan relevante, creo que los derechos humanos residen “en pequeños lugares cercanos al hogar, tan cercanos y tan pequeños que no se les ve en mapa alguno del mundo. Y, sin embargo, son el mundo de cada ser humano: la vecindad en la que vive; la escuela o el centro de estudio al que asiste; la fábrica, la granja o la oficina en que trabaja. Tales son los lugares donde cada hombre, cada mujer, cada niño busca igual justicia, igual oportunidad, igual dignidad sin discriminación.Si los derechos humanos no tienen sentido en estos lugares, no lo tendrán en ningún sitio”.

Rebelion

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