8 de mayo de 2009

Rasgarse las vestiduras

Ayer escuché por la radio, primero, y vi por televisión, después, la noticia que supongo ustedes conocen de la discoteca granadina, donde se "subastaban" chicas a cambio de dinero del monopoly. La dinámica era la siguiente, los chicos recibían dinero del monopoly al pagar su entrada a la discoteca, cuanto antes llegaran más dinero les daban. Posteriormente las chicas que se ofrecían a ser subastadas eran presentadas por el DJ, las sometía a pruebas (bailoteo y desfile) y los chicos pujaban por ellas. El premio era una consumición gratis en un reservado, lejos las miradas de los demás.

La verdad es que la subasta no parece de lo más educativo. Va en contra de cualquier actuación que pueda pensarse en materia de igualdad entre el hombre y la mujer. Ellas se exhiben y nosotros rivalizamos por ellas y las obtenemos como premio, o recompensa. No creo que esté en consonancia con los valores que queremos transmitir a los jóvenes. ¿Dónde habrán aprendido los chicos este comportamiento?

Una de las cadenas de radio más beligerantes con el tema discotequero es la SER, cuya propietaria es PRISA. Como ben saben, esta empresa también es propietaria de la cadena televisiva CUATRO. En esta cadena se emitía, o se emite, un programa titulado "Granjero busca esposa", en el que un granjero escoje mujer entre varias. ¿Alguien ve alguna diferencia entre el programa y la subasta? Yo sí: probablemente la subasta adolescente sea más inocente y el dinero que gana PRISA no es del monopoly. ¿Dónde habrán aprendido los chicos este comportamiento?

Ayer vi también la noticia en Antena 3, también muy beligerante con el tema. Sin embargo el informativo terminó con una noticia sobre el Masters de tenis de Madrid. No, no se me ha ido la olla. Resulta que la noticia narra que Nadal se entrenó en la cancha de tenis, que está recibiendo los últimos retoques (la cancha, no Nadal). Al hilo de esto nos contaron que se habían presentado las recogepelotas que, no sé si saben, en este torneo son modelos profesionales mientras que en los demás suelen ser chavales aficonados a este deporte. Bueno, pues me quedo de piedra cuando la noticia y el informativo terminan con la frase del locutor: "la verdad es que el Masters promete", mientras el plano se acerca a los pechos de una de las bellas recogepelotas. ¿Dónde habrán aprendido los chicos este comportamiento?

Digo yo que, a lo mejor, para educar a los jóvenes debemos empezar los adultos por comportarnos educadamente. Mientras tanto, más que la subasta en sí me indigna la hipocresía de todos. Especialmente de los medios de comunicación.

Recomiendo la lectura de la entrada en Impulso sobre el mismo tema: ¿Por qué hablan de igualdad cuando se trata de sexo?

7 de mayo de 2009

URGENTE: actúa para evitar la ejecución de dos menores hoy

Comenzamos mayo con la mala noticia de la ejecución de Delara Darabi en Iran por un delito cometido siendo menor y yendo en contra del derecho internacional que prohíbe la ejecución de menores. Amnistía Internacional nos informa del riesgo de que Safar y Amir corran la misma suerte.

Por ello os invitamos a colaborar con la campaña de recogida de firmas para intentar parar estas ejecuciones.

La necesidad de una nueva ética bancaria

Juan Torres López
Periódico Diagonal

La tremenda crisis en la que estamos es el resultado directo de la bancarrota del sistema bancario internacional y ésta, a su vez, de la gigantesca acumulación de riesgo que ha provocado la búsqueda incesante de liquidez para multiplicar con ella la deuda y el beneficio asociado a ella.

Cuando la feria especulativa se ha venido abajo, las economías de todo el mundo se han paralizado. El capitalismo no puede funcionar sin el combustible del crédito y prácticamente todo el que había se lo han gastado los bancos yendo y viniendo al casino.

Se le puede dar las vueltas que se quiera, pero la única alternativa de futuro, la única respuesta que puede proporcionar estabilidad a medio y largo plazo a la economía mundial es el establecimiento de un nuevo régimen de intermediación financiera que garantice que los recursos fluyen entre los sujetos económicos en función de la lógica de la necesidad y no del lucro especulativo. A medio plazo, eso significa que hay que acabar con la privatización del poder monetario, con el privilegio de crear dinero a partir de la deuda de la que disponen los bancos y que, por el contrario, hay que establecer redes de circulación monetaria y de financiación más descentralizadas y vinculadas a los diferentes niveles en los que se lleva a cabo la vida económica (internacionales, de relación con los Estados, entre consumidores y entre pequeños o medianos productores, etc.) y que funcionen sujetos a principios éticos muy diferentes a los que mueven al negocio bancario.

Por ello, y mientras tanto, es preciso reclamar y fortalecer nuevos principios de comportamiento financiero, de una nueva ética bancaria. El dinero mata y el sistema bancario al que confiamos nuestros recursos es el instrumento que se está utilizando para legitimar y para que no queden rastros del crimen contra la humanidad que se está perpetrando. Poco a poco, día a día, hemos de ir minando su poder y su lógica inhumana.

De momento, buscando y ayudando a crear y a arraigar en nuestro alrededor alternativas de banca ética, llevándonos allí el dinero del que podamos disponer y, al mismo tiempo, denunciando y combatiendo el uso depredador e irresponsable que la banca tradicional hace del dinero de la gente.

A Javier Ortiz

Ana Delicado Palacios
Rebelión

Dos de los mejores textos del periodista Javier Ortiz son los Exilios (exilios y exilios (y 2)). En ellos habla de la traición de los ideales propios en una sociedad que los tienta continuamente. Confesó, a lo largo de estos y muchos otros escritos, que no se sentía parte de un mundo acomodado, hipócrita y codicioso, y que él prefería refugiarse en algunos exilios que le servían para tomar aire y rebelarse ante la claudicación constante de una modelo de vida torpe y sin sentido.

Javier ha muerto a los 61 años, a una edad en la que todavía podía sentirse joven. Fue siempre deslumbrante la lucidez de sus artículos, la franqueza de su palabra, y la risa franca que abría paso a una conversación dulce y sincera. Él se consideraba antipático e impertinente, pero una mirada bondadosa y perspicaz fue de antemano su carta de presentación, y a pesar de los golpes que le deparó el discurrir del tiempo, mantuvo siempre una mente abierta, y una predisposición gentil y atenta para aquellos que pudimos conocerle.

Fue sobre todo, una curiosidad humilde y tierna, que fió siempre a su intuición, la que le acompañó en sus quehaceres, en sus charlas, en su forma de escuchar, en las veladas que compartió con amigos. Apreció encuentros que estimaba como únicos. “Nada de tomar un café para vernos, Ana”, me decía. “Una comida con su sobremesa”.

Por eso llegó a conocer tanto y a tanta gente. Precisamente porque valoró la oportunidad de vivir cada día, no le servían ni lecturas apresuradas, ni reuniones surgidas en el apremio, ni escritos que tuvieran la impronta de la urgencia. Se dedicaba con voluntad a lo que tenía o quería hacer, y aquello pasaba a ser su prioridad. Su entrega y dedicación a la escritura de bellos artículos nunca fue una excusa para no poner el dedo en la llaga, como él decía. Denunció con nombres, señaló el absurdo de un sistema político y social envilecido, y jamás tuvo la tentación de acomodar sus principios en posiciones más dóciles, que habrían procurado embaucarle con réditos fascinantes y que habrían recibido sólo un rechazo visceral como respuesta.

El segundo Exilio que escribió termina así: “Discutí muchas veces con [el juez] Joaquín Navarro, porque éramos bordes de diferente tipo (aunque, eso sí, bordes los dos). Pero él siempre entendió que hubiera convertido en máxima suprema de mi vida lo que Jorge Oteiza me dijo cuando yo era tan sólo un crío rabioso: «Nunca malogres tu carrera de perdedor con un éxito de mierda».
Él no lo hizo.
Espero estar en condiciones de acudir a mi propia tumba con el mismo timbre de gloria”.

A fe que así lo ha hecho.

6 de mayo de 2009

La enfermedad de la SGAE

Ignacio Escolar
escolar.net

Juanma tiene una enfermedad degenerativa extraña y grave. La SGAE también. Juanma, un niño de cinco años almeriense que sufre el Síndrome de Alexander, pidió a David Bisbal un concierto benéfico para recaudar fondos en su ayuda. Bisbal dijo que sí. La SGAE dijo que no, y amenazó con impedir el concierto si la familia de Juanma no pagaba por adelantado. Bisbal tocó gratis. La SGAE cobró 5.629 euros.

Horas después de que Pedro Simón, en El Mundo, contase ayer este caso, la SGAE se apresuró a devolver el dinero a la familia de Juanma. No es la primera vez que pasa, hay varios precedentes de conciertos benéficos dónde todos suman y ellos cobran. Hace tres años, la SGAE llevó hasta los tribunales a los responsables de un festival teatral de niños discapacitados que se celebra desde hace un cuarto de siglo en Fuentepelayo, en Segovia. La SGAE demandó a la asociación organizadora exigiendo 518 euros en concepto de derechos de autor. Sólo rectificaron cuando los medios denunciaron el caso. Como ahora.

La SGAE está enferma y su dolencia se parece bastante a la de Juanma. El Síndrome de Alexander ataca al cerebro, anula los sentidos y al final deja al que lo sufre ciego y sordo. Insensible. Juanma aún tiene esperanza. Su familia ya ha recaudado más de un millón de euros para que un equipo científico investigue esta dolencia tan rara, tan única, que a las farmacéuticas no les sale a cuenta combatir. Los males de la SGAE tienen peor cura. La SGAE recauda y después pregunta. Está en su ADN, aunque es igual de responsable quien mantiene la patente de corso: el Gobierno. Pero hay algo que diferencia a ambos enfermos. Juanma tiene corazón.

Rebelion

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