23 de octubre de 2014

22 de octubre de 2014

¿Crisis? La culpa será de Zapatero


Con Alemania al borde de la recesión, Italia buceando entre sus corales y Francia en un mírame y no me toques el déficit que me despeño, el Gobierno defiende hoy unos Presupuestos que ha bautizado como “los de la recuperación” y que virtualmente vienen a consagrar a España como la locomotora de Europa y de parte del extranjero. Somos la envidia del mundo libre.
Los datos predicen que estamos a las puertas de una tormenta perfecta, pero Rajoy y Montoro no son de los que se amilanen y no quieren ni oír hablar del paraguas. ¿Que las bolsas caen a plomo porque el dinero huye cuando huele la sangre? Ya subirán. ¿Que el precio del petróleo baja por falta de demanda y de actividad? Eso que nos ahorramos. ¿Que descienden los índices de confianza y sería un milagro que alguien invirtiera en esas condiciones? Es algo coyuntural. ¿Que ya no se exporta tanto porque los mercados europeos están hechos unos zorros? Para eso hemos estado en China vendiendo la moto. ¿Que sin crecimiento y precios a la baja estamos más jodidos que el Perú? No alarmen, oiga.
Nada de lo anterior ha influido en nuestras lumbreras económicas, sobre todo ahora que tocan elecciones y pinta en bastos en las encuestas. Creceremos aunque sea por decreto y se recaudará más porque así lo ha decidido don Cristóbal en un papel: el IVA, más de un 7%; el IRPF, pese a la reducción de tipos, un 0,6%; y el impuesto de Sociedades más del 20%, porque las empresas españolas son máquinas perfectamente engrasadas para la venta al mayor y al detal.
Montoro debe de tener perro y nadie va a convencerle de que el aparente florecimiento económico español puede ser un espejismo que los inversores conocen como el rebote del gato muerto. Y es que el felino parece que salta pero puede ocurrirle lo que a esos peces que los niños ven nadando de lado en los acuarios y no están durmiendo la siesta como le dicen sus padres.
¿Podemos estar a las puertas de una nueva crisis y el Gobierno sea consciente y lo oculte? Imposible. Eso sólo lo hacía Zapatero en cuanto se dio cuenta de que había crisis. Es más, puede incluso que la provocara él con su dichosa alianza de civilizaciones y sus intentos por hacerse una foto con Obama.
En el PP, que otra cosa no será pero sus dirigentes son más listos que los clientes del Media Markt, se lo hicieron saber a la primera de cambio. Rajoy le acusó de ser el responsable directo: “La crisis es la historia de un engaño que se ha perpetrado contra los españoles”; Camps, el presidente autonómico mejor vestido que se recuerda, insistió en la idea y prometió que Valencia, una comunidad en quiebra técnica, lideraría la salida de la crisis. Hasta Díaz Ferrán, ayer líder empresarial, hoy presidiario, aseguró que el problema de España no era la crisis internacional sino “los años de Gobierno de Zapatero”.
Es, por tanto, imposible que nos ronde una crisis y el Gobierno mire para otro lado, porque eso sería mentir y en el nuevo diccionario que la Real Academia le ha regalado a Rajoy está “culamen”, “friki” y “papeo” pero “mentira” no figura y eso que la ha buscado.
Eso no obsta para que el presidente no ponga la mano en el fuego por nada, que la pobre parece ya una pavesa y ni con Rato se ha atrevido a acercarla a la llama. Si estuviéramos a las puertas de una nueva crisis y el Gobierno se estuviera llamando a andana la culpa sería del capitán del Prestige, de Teresa Romero, esa ingrata a la que hemos curado el ébola, o del mismísimo Zapatero, que a saber lo que hace con tanto tiempo libre como tiene.

(Juan Carlos Escudier. Público)

21 de octubre de 2014

Sobre Podemos y notables al borde de un ataque de nervios


No pueden creer lo que les está sucediendo. A sus ojos, la reunión de Podemos para decidir cómo quiere ser su partido pinta igual de mal que cada uno de sus pasos. Han decidido por su cuenta que las ideas que se plantean son decretos irrevocables y no propuestas –sometidas a votación durante toda esta semana–. Y se cumplen los peores pronósticos: ahora son menos radicales, y, sin duda, contradictorias.
¿Cabe mayor horror? Porque "populistas" no han dejado de ser ni aun así. Ocurre que los miembros de Podemos son muchos y preferían hablar de su futuro en Vistalegre, cómodos, y a salvo de las fuerzas de la 'Congregación de notables'. Hace unos días, los participantes en el círculo de Úbeda (Jaén) fueron multados con 100 euros por orden del alcalde del PP, que consideró actividad que altera la seguridad colectiva reunirse en un parque público un domingo a las 12 de la mañana.
Ellos se reúnen en sus círculos, sus actos, sus restaurantes, escriben en sus periódicos y no hablan de otra cosa: ese populista hortera y desgraciado está embaucando a la sociedad. Lo que parecía un simple capricho, una aventura, lleva camino de convertirse en una relación seria. Ella, la sociedad, ya sabemos, es tonta; ni cuenta en esta historia. Lo que realmente resulta intolerable es que haya osado meterse por medio ese mindundi de tres al cuarto –esgarramantas decimos en Aragón, que para esto somos muy expresivos–. Incomprensible, desde luego.
¿Es que no les han mirado bien? Ese señorío, esa enorme altura intelectual, los trajes que usan, lo repeinados que van hasta por debajo del cuero cabelludo, tan excelsos que su democracia profiláctica les sale por el cogote. ¿En qué está pensando ese espantajo al creer que tiene algo que hacer comparado con nosotros?, arguyen en voz baja o en alta.
Mentiroso y populista, no como nosotros, que nos volcamos en llevar la verdad por delante, cumplirla hasta dejarnos la vida y que no prometemos nada que no vayamos a cumplir. ¿Qué son esas paparruchas de la renta básica, la dación en pago o repartir las cargas? ¿Cómo va a ser viable eso sin que perdamos privilegios la gente que de verdad importamos? Los que sabemos lo que hay que hacer, lo que ella necesita, lo que quiere, lo que debe pensar, y cómo tratarla. La sociedad no sería nada lejos de nuestro lado. Él, en cambio, es un soberbio.
Total, sólo hemos rebajado los sueldos y mantenemos un paro alto pero ya empieza a revertirse con unos contratos estupendos. Mal pagados, por unas horas y fecha de caducidad, sí, pero algo es algo. ¿Subsidios? Los mínimos. Eso no fortalece el carácter y la autoestima, hay que esforzarse en buscar empleo. Es como si ella, la sociedad, no tuviera familia que, de toda la vida, es la que se ocupa de solventar las crisis económicas. Un plato de sopa siempre se encuentra, ya lo decía el anuncio.
Es como cuando se quejan de los miles de niños que han entrado en la precariedad. ¿Tampoco tienen un colchón de parentesco que les ayude? Nosotros, esto de la familia, lo llevamos muy a rajatabla, da grandes satisfacciones colectivas. En particular, cuando alguno accede a un buen cargo.
¿Unos bonitos copagos en la farmacia, repagos, dicen? Ay, estos sectarios, es que había muchos abusos. Uno debe aprender el valor de las cosas. Los desahucios, oponen, para calentar el ambiente. Hombre, es que, si uno se compromete a abonar un crédito, eso es sagrado. A los zarrapastrosos esos no hacen más que contarles que, mientras, les hemos dado su dinero y el rosario de su madre a los bancos. Alma cándida, si no lo hacemos se hunde la economía. A saber qué haría ese gañán en nuestra situación.
Es verdad que algunos se han pasado un poco, eso de las tarjetas para darse la vida de un virrey de las Indias, igual ha sido un poco descarado. Pero esas personas, en su mayoría, realizaban un trabajo. Y va el tipo y todos los de su calaña y les llenan la cabeza de pájaros: que si es el mismo banco que rescatamos. En fin, lo que es no saber de economía, no tener mundo, no saber estar, no codearse con los mejores: los que ganan más pasta.
A ella, a la sociedad, no se le puede contar todo. Es cierto que algunas veces, por altos intereses superiores, escribimos y ocultamos lo que no conviene que sepa. ¿Para qué? Se preocuparía inútilmente.
Y que algunas veces se desmanda, se queja, y hay que darle un buen correctivo, sí. Cuando uno tiene la misión de velar por la seguridad, por su seguridad, debe ser ejemplar en los escarmientos.
¿De qué se queja? ¿No tiene el fútbol, programas de televisión del corazón y de debates tan entretenedores? Ay, por allí se colocó ese pelele. A saber la vida que le daría. Porque además es un sujeto muy discutidor, un broncas. Todos ellos lo son. En su grupo hay discrepancias, no como nosotros, que lo que dice el que manda va a misa. Si cambia el que manda, pues igual, también va a misa. O a otro lado, vamos, el caso es seguir al líder. Si es preciso se le hace la cama por debajo, pero dar ese bochornoso espectáculo, no, los trapos sucios se lavan en casa.
Con lo dócil que era ella, y ahora nos viene con éstas. La culpa es de él. Qué osadía desafiarnos, es inaudito. No puede estar ocurriendo esto. Además, es que con él a la sociedad le irá peor…
 ¿Cabe peor?
Lejos de reconocer sus muchos errores y tratar de enmendar alguno, la 'Congregación de notables' se empecina en persistir y aun agravar su actitud. No cabe cerrazón más suicida, más patética prepotencia. No han entendido nada. En ninguna relación humana funciona el imponerse porque sí, la soberbia sin causa, ese desprecio insuflado de superioridad hacia quien –al menos– no está tan cargado de porquería–. En política, en periodismo, la valía hay que demostrarla a diario.
Están arrojando a media España en brazos de Podemos, quieran o no quieran. Es alentador ver que surge un movimiento así de ese fiemo que nos han echado encima. Suscita grandes esperanzas pero déjenle formarse y hasta cometer sus propios errores, antes de boicotear cada uno de sus pasos poniéndose en ridículo.
Produce rechazo tanta obsesión. Hacia quien ningunea e insulta, naturalmente. Seguro que existen ciudadanos que aún creen en los milagros y que preferirían recobrar otras opciones, por el simple hecho de poder elegir. Para tener la sensación de vivir en un país sereno, maduro y democrático. Pues incluso a estos los están alejando con tan machacona insistencia. Con esa arrogancia impropia. Al pavo real basta con mirarle por detrás para verle el trasero.
(Rosa María Artal. Eldiario.es)

20 de octubre de 2014

Saben que sabemos que el rey está desnudo

ARCHI_38572Y no les importa, es más, se regocijan paseando al rey en pelotas a la vista de todos.
Lo sabemos y lo saben. Los timados por las preferentes, aquellos que han perdido los ahorros de toda su vida, al parecer, según dicen, conocían al detalle los riesgos de este producto financiero complejo. Sin embargo, los consejeros de Caja Madrid, la élite que tiene conocimientos de economía sobrados como para que confiemos en ellos la gestión de la caja, al parecer, según las mismas fuentes, no conocían al detalle que unas tarjetas "para gastos de representación" con las que pueden comprar lo que quieran, sin control, son sospechosillas. Dice un amigo que habría que haber puesto a estos sabios jubilados a dirigir CajaMadrid en lugar de a estos autoreconocidos ignorantes de élite.
Lo sabemos y lo saben. Siguiendo con las tarjetas "opacas", la fiscalía no tiene claro que sea delito el poseer y usar estas tarjetas para gastos que no son de representación. A pesar de que son los consejeros de la entidad, la fiscalía no les termina de encontrar responsables. Sin embargo, en 2007 una madre de dos hijos, sin dinero para nada, se encontró una tarjeta y decidió usarla para comprar comida y pañales por 195€. La pillaron, la juzgaron, devolvió el dinero, la dueña de la tarjeta le perdonó... pero cuatro años más tarde, cuando ya era madre de tres hijos, la justicia sí la encontró responsable del uso de una tarjeta que, a ella también, la providencia le había regalado. Fue condenada a dos años de cárcel, que eludió gracias al clamor de la sociedad. La misma sociedad que ahora clama contra Blesa, Rato y sus compinches.
Lo sabemos y lo saben. Esta semana hemos conocido las peticiones de pena por la Fiscalía para 14 de los detenidos en la manifestación que dio origen al 15M. En total piden 74 años de cárcel para ellos, 10 se enfrentan a peticiones de más de 6 años por desórdenes públicos, daños, resistencia, faltas, lesiones y atentado a agente de la autoridad. La nueva ley de seguridad ciudadana lo tipifica como perturbación de la seguridad ciudadana en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones numerosas. También esta semana hemos conocido las peticiones de pena por el Fiscal de Madrid para los 15 acusados por la terrible y tristísima tragedia del Madrid Arena. En total se piden 46 años de cárcel, siendo el máximo para el organizador del evento: 4 años. No sé si estos dos hechos son comparables, pero el horroroso resultado de cinco jóvenes fallecidas evidencia que en el Madrid Arena la perturbación de la seguridad ciudadana fue mucho más grave... No lo entiende así el Ministerio Fiscal.
Estos son asuntos relacionados con la justicia, pero encontramos evidencias similares (y más dolorosas) si hablamos de derechos sociales, de economía, de igualdad de oportunidades, de pobreza, de infancia, de inmigración, del trabajo... si hablamos de Justicia, con mayúsculas.
El rey está desnudo y no lo esconden, lo exhiben con una desvergüenza pasmosa, como ha hecho estos días Arturo Fernández, beneficiario de una tarjeta opaca y presidente de los empresarios madrileños, al presentarse como víctima al igual que los preferentistas. ¿Se puede tener más descaro?
Parece parte de la estrategia de intimidación. Como si supieran que al evidenciar con tanta crudeza las injusticias de las mal llamadas democracias capitalistas (por lo contradictorio de ambos términos), modeladas para servir a los intereses del poder económico, al que ya no le interesa siquiera simular un estado del bienestar para los ciudadanos... Me voy por las ramas, decía que como si supieran que de esta manera, exhibiendo al rey desnudo, produjeran por igual desánimo y miedo en sus siervos.
¿Y qué esperan? ¿Que la gente aguante estoicamente el duro malvivir en precario que le están diseñando poco a poco, como una gota malaya china? ¿Creen que aguantaremos esto indefinidamente? Y lo malo es que gritar "¡el rey está desnudo!" no servirá de nada... pues saben que lo sabemos. Pero algo habrá que hacer...

22 de agosto de 2014

Gaza

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki. La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Eduardo Galeano)

Rebelion

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