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9 de marzo de 2010
¿Están en peligro las pensiones?
Publicado por
Sólo quien ama vuela
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El poder que nadie ha elegido
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Sólo quien ama vuela
Noam Chomsky
Público
Los desplazamientos -actuales o potenciales- del poder en el mundo constituyen un animado asunto entre los estrategas de la política y los observadores. Una de las preguntas es si China desplazará (o cuándo) a Estados Unidos como protagonista dominante global, tal vez junto a India. Este cambio provocaría que el sistema mundial volviera a ser algo parecido a como era antes de las conquistas europeas. China e India han experimentado un rápido crecimiento económico y, gracias a que rechazaron las políticas occidentales de desregulación financiera, han sobrevivido a la recesión mejor que la mayoría de países.
Sin embargo, surgen interrogantes. Uno es el referido a la situación de la población. Una medición estándar de bienestar social es el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, cuyos datos más recientes corresponden a 2008. India ocupa el puesto 134 -ligeramente por encima de Camboya, y debajo de Laos y Tayikistán-, aproximadamente el mismo sitio que ha ocupado durante años. China se ubica en el lugar 92, empatado con Belice, un poco por encima de Jordania y por detrás de la República Dominicana e Irán. India y China tienen mucha desigualdad, así que más de mil millones de sus habitantes caen todavía más en la escala.
Otra preocupación es la deuda de EEUU que, se teme, coloque al país bajo el yugo de China. Aparte de un breve interludio, desde hace mucho Japón ha sido el principal poseedor internacional de deuda del Gobierno estadounidense. Además, el estancamiento de los prestamistas está sobrevalorado.
En una dimensión, la del poder militar, EEUU se yergue completamente solo. Y Obama está imponiendo niveles históricos con su presupuesto militar. Casi la mitad del déficit estadounidense se debe al gasto militar, intocable en el sistema político.
Al considerar los otros sectores de la economía estadounidense, el premio Nobel Joseph Stiglitz y otros economistas advierten de que debemos cuidarnos del "fetichismo deficitario". El déficit estimula la recuperación y puede superarse con una economía al alza, como sucedió después de la II Guerra Mundial, cuando el déficit era mucho peor. Respecto a la deuda, se espera que crezca, debido principalmente al ineficiente sistema privatizado de cuidado de la salud -también virtualmente intocable, gracias a la habilidad de las empresas de superar la voluntad pública-.
Sin embargo, el marco de estas discusiones es engañoso. El sistema global no sólo es una interacción entre estados donde cada uno busca cierto "interés nacional" ajeno a la distribución del poder en el interior del país.
Esto se ha entendido desde hace mucho tiempo. Adam Smith concluyó que los "principales arquitectos" de la política en Inglaterra eran los "comerciantes y manufactureros", quienes se aseguraban de que sus propios intereses fueran "atendidos de la forma más peculiar", sin importar sus "penosos" efectos sobre los demás, incluyendo el pueblo inglés. La máxima de Smith sigue siendo cierta, aunque actualmente los "principales arquitectos" son las corporaciones multinacionales y, particularmente, las instituciones financieras, cuya participación en la economía se ha disparado desde los años setenta.
En Estados Unidos hemos visto un ejemplo espectacular del poder de las instituciones financieras. Durante la última elección presidencial, aportaron el núcleo de la financiación del presidente Obama. Naturalmente, esperaban ser recompensados, y así fue, con los Programas de Alivio de Activos en Problemas (TARP) y con mucho más. Por ejemplo, Goldman Sachs, la firma más dominante en la economía y el sistema político, hizo una fortuna vendiendo títulos respaldados por hipotecas e instrumentos financieros más complejos. Conocedora de la fragilidad de los paquetes que ofrecía, la compañía aceptó apuestas con la gigantesca aseguradora American International Group de que las ofertas iban a desplomarse. Cuando el sistema financiero colapsó, AIG también se vino abajo.
Los arquitectos de la política, gente de Goldman, no sólo negociaron un paquete de rescate para Goldman, sino que también lograron que los contribuyentes salvaran a AIG de la bancarrota, rescatando también por esa vía a Goldman. Ahora Goldman está registrando ganancias históricas y pagando voluminosos bonos. Junto con algunos otros bancos importantes, es más grande y fuerte que nunca.
El pueblo está furioso. La gente puede ver que los bancos que fueron agentes principales de la crisis están prosperando enormemente, mientras que la población que los rescató se enfrenta a un desempleo de casi el 10%. El descontento popular finalmente evocó un cambio de retórica de la Administración, que respondió acusando de codiciosos a los banqueros y formulando algunas sugerencias políticas que a la industria financiera no le agradan (la Regla Volcker y otras propuestas).
Dado que se suponía que Obama iba a ser su hombre en Washington, los principales arquitectos del poder perdieron poco tiempo antes de lanzar sus instrucciones: a menos que Obama se alineara nuevamente, enviarían sus fondos a la oposición política. En pocos días, Obama informó a la prensa de que los banqueros eran buenos tíos, singularizando a los dos principales, JP Morgan Chase y Goldman Sachs: "Al igual que la mayoría de los estadounidenses, no tomo a mal la riqueza o el éxito de la gente. Es parte del sistema de libre mercado" -del modo en que se interpretan los "mercados libres" en la doctrina del capitalismo de Estado-. Ese cambio radical de Obama es una fotografía reveladora de la máxima de Smith en acción.
Los arquitectos de la política también están operando un verdadero cambio de poder: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional. Martin Hart-Landsberg, economista y especialista en China, explora la dinámica. China se ha convertido en la planta ensambladora de un sistema de producción regional. Japón, Taiwán y otras economías asiáticas desarrolladas exportan a China partes y componentes de alta tecnología, donde se ensamblan y exportan los productos terminados.
El creciente déficit comercial de EEUU con China ha generado preocupación. Se ha hablado menos de que este se ha reducido marcadamente con Japón y el resto de Asia conforme toma cuerpo el nuevo sistema de producción regional. Las manufactureras estadounidenses están siguiendo el mismo camino, enviando partes y componentes a China para que esta ensamble y exporte, en su mayoría de regreso a EEUU. Para las instituciones financieras, comercializadoras gigantes de venta minorista y los dueños y gerentes de industrias manufactureras, estos desarrollos son celestiales.
Y bien entendidos. En 2007, Ralph Gomory, director de la Fundación Alfred P. Sloan, declaró ante el Congreso que "en esta nueva era de globalización, los intereses de las empresas y los países han divergido. En contraste con el pasado, lo que es bueno para las empresas globales estadounidenses ya no es necesariamente bueno para los estadounidenses".
Examinemos a IBM. A finales de 2008, más del 70% de los 400.000 trabajadores de la empresa estaba en el extranjero, según la revista Business Week. En 2009, IBM redujo su nivel de empleo en EEUU otro 8%. Para la fuerza de trabajo, el resultado podría ser "penoso", según la máxima de Smith, pero es bueno para los principales arquitectos de la política.
Las investigaciones actuales indican que aproximadamente una cuarta parte de los empleos estadounidenses será extranjerizado en dos décadas, y los que queden se enfrentarán a beneficios y sueldos menores debido a la mayor competencia de los trabajadores reemplazados. Este patrón sigue a 30 años de estancamiento o desplome para la mayoría, mientras la riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia estadounidense.
Pese a que China se está convirtiendo en la ensambladora y plataforma de exportaciones del mundo, los trabajadores del país están sufriendo junto al resto de la fuerza laboral mundial, como sería de prever en un sistema diseñado para concentrar riqueza y poder y para que los trabajadores compitan entre ellos globalmente. En el mundo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se ha reducido en muchos países -de manera radical en China-, generando una inestabilidad creciente en esta sociedad altamente desigual.
Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia.
La ilustración es de Javier Jaén
Público
Los desplazamientos -actuales o potenciales- del poder en el mundo constituyen un animado asunto entre los estrategas de la política y los observadores. Una de las preguntas es si China desplazará (o cuándo) a Estados Unidos como protagonista dominante global, tal vez junto a India. Este cambio provocaría que el sistema mundial volviera a ser algo parecido a como era antes de las conquistas europeas. China e India han experimentado un rápido crecimiento económico y, gracias a que rechazaron las políticas occidentales de desregulación financiera, han sobrevivido a la recesión mejor que la mayoría de países.
Sin embargo, surgen interrogantes. Uno es el referido a la situación de la población. Una medición estándar de bienestar social es el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, cuyos datos más recientes corresponden a 2008. India ocupa el puesto 134 -ligeramente por encima de Camboya, y debajo de Laos y Tayikistán-, aproximadamente el mismo sitio que ha ocupado durante años. China se ubica en el lugar 92, empatado con Belice, un poco por encima de Jordania y por detrás de la República Dominicana e Irán. India y China tienen mucha desigualdad, así que más de mil millones de sus habitantes caen todavía más en la escala.
Otra preocupación es la deuda de EEUU que, se teme, coloque al país bajo el yugo de China. Aparte de un breve interludio, desde hace mucho Japón ha sido el principal poseedor internacional de deuda del Gobierno estadounidense. Además, el estancamiento de los prestamistas está sobrevalorado.
En una dimensión, la del poder militar, EEUU se yergue completamente solo. Y Obama está imponiendo niveles históricos con su presupuesto militar. Casi la mitad del déficit estadounidense se debe al gasto militar, intocable en el sistema político.
Al considerar los otros sectores de la economía estadounidense, el premio Nobel Joseph Stiglitz y otros economistas advierten de que debemos cuidarnos del "fetichismo deficitario". El déficit estimula la recuperación y puede superarse con una economía al alza, como sucedió después de la II Guerra Mundial, cuando el déficit era mucho peor. Respecto a la deuda, se espera que crezca, debido principalmente al ineficiente sistema privatizado de cuidado de la salud -también virtualmente intocable, gracias a la habilidad de las empresas de superar la voluntad pública-.
Sin embargo, el marco de estas discusiones es engañoso. El sistema global no sólo es una interacción entre estados donde cada uno busca cierto "interés nacional" ajeno a la distribución del poder en el interior del país.
Esto se ha entendido desde hace mucho tiempo. Adam Smith concluyó que los "principales arquitectos" de la política en Inglaterra eran los "comerciantes y manufactureros", quienes se aseguraban de que sus propios intereses fueran "atendidos de la forma más peculiar", sin importar sus "penosos" efectos sobre los demás, incluyendo el pueblo inglés. La máxima de Smith sigue siendo cierta, aunque actualmente los "principales arquitectos" son las corporaciones multinacionales y, particularmente, las instituciones financieras, cuya participación en la economía se ha disparado desde los años setenta.
En Estados Unidos hemos visto un ejemplo espectacular del poder de las instituciones financieras. Durante la última elección presidencial, aportaron el núcleo de la financiación del presidente Obama. Naturalmente, esperaban ser recompensados, y así fue, con los Programas de Alivio de Activos en Problemas (TARP) y con mucho más. Por ejemplo, Goldman Sachs, la firma más dominante en la economía y el sistema político, hizo una fortuna vendiendo títulos respaldados por hipotecas e instrumentos financieros más complejos. Conocedora de la fragilidad de los paquetes que ofrecía, la compañía aceptó apuestas con la gigantesca aseguradora American International Group de que las ofertas iban a desplomarse. Cuando el sistema financiero colapsó, AIG también se vino abajo.
Los arquitectos de la política, gente de Goldman, no sólo negociaron un paquete de rescate para Goldman, sino que también lograron que los contribuyentes salvaran a AIG de la bancarrota, rescatando también por esa vía a Goldman. Ahora Goldman está registrando ganancias históricas y pagando voluminosos bonos. Junto con algunos otros bancos importantes, es más grande y fuerte que nunca.
El pueblo está furioso. La gente puede ver que los bancos que fueron agentes principales de la crisis están prosperando enormemente, mientras que la población que los rescató se enfrenta a un desempleo de casi el 10%. El descontento popular finalmente evocó un cambio de retórica de la Administración, que respondió acusando de codiciosos a los banqueros y formulando algunas sugerencias políticas que a la industria financiera no le agradan (la Regla Volcker y otras propuestas).
Dado que se suponía que Obama iba a ser su hombre en Washington, los principales arquitectos del poder perdieron poco tiempo antes de lanzar sus instrucciones: a menos que Obama se alineara nuevamente, enviarían sus fondos a la oposición política. En pocos días, Obama informó a la prensa de que los banqueros eran buenos tíos, singularizando a los dos principales, JP Morgan Chase y Goldman Sachs: "Al igual que la mayoría de los estadounidenses, no tomo a mal la riqueza o el éxito de la gente. Es parte del sistema de libre mercado" -del modo en que se interpretan los "mercados libres" en la doctrina del capitalismo de Estado-. Ese cambio radical de Obama es una fotografía reveladora de la máxima de Smith en acción.
Los arquitectos de la política también están operando un verdadero cambio de poder: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional. Martin Hart-Landsberg, economista y especialista en China, explora la dinámica. China se ha convertido en la planta ensambladora de un sistema de producción regional. Japón, Taiwán y otras economías asiáticas desarrolladas exportan a China partes y componentes de alta tecnología, donde se ensamblan y exportan los productos terminados.
El creciente déficit comercial de EEUU con China ha generado preocupación. Se ha hablado menos de que este se ha reducido marcadamente con Japón y el resto de Asia conforme toma cuerpo el nuevo sistema de producción regional. Las manufactureras estadounidenses están siguiendo el mismo camino, enviando partes y componentes a China para que esta ensamble y exporte, en su mayoría de regreso a EEUU. Para las instituciones financieras, comercializadoras gigantes de venta minorista y los dueños y gerentes de industrias manufactureras, estos desarrollos son celestiales.
Y bien entendidos. En 2007, Ralph Gomory, director de la Fundación Alfred P. Sloan, declaró ante el Congreso que "en esta nueva era de globalización, los intereses de las empresas y los países han divergido. En contraste con el pasado, lo que es bueno para las empresas globales estadounidenses ya no es necesariamente bueno para los estadounidenses".
Examinemos a IBM. A finales de 2008, más del 70% de los 400.000 trabajadores de la empresa estaba en el extranjero, según la revista Business Week. En 2009, IBM redujo su nivel de empleo en EEUU otro 8%. Para la fuerza de trabajo, el resultado podría ser "penoso", según la máxima de Smith, pero es bueno para los principales arquitectos de la política.
Las investigaciones actuales indican que aproximadamente una cuarta parte de los empleos estadounidenses será extranjerizado en dos décadas, y los que queden se enfrentarán a beneficios y sueldos menores debido a la mayor competencia de los trabajadores reemplazados. Este patrón sigue a 30 años de estancamiento o desplome para la mayoría, mientras la riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia estadounidense.
Pese a que China se está convirtiendo en la ensambladora y plataforma de exportaciones del mundo, los trabajadores del país están sufriendo junto al resto de la fuerza laboral mundial, como sería de prever en un sistema diseñado para concentrar riqueza y poder y para que los trabajadores compitan entre ellos globalmente. En el mundo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se ha reducido en muchos países -de manera radical en China-, generando una inestabilidad creciente en esta sociedad altamente desigual.
Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia.
La ilustración es de Javier Jaén
8 de marzo de 2010
Andalucía libre de transgénicos
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Sólo quien ama vuela
LA PALT (Plataforma Andalucía libre transgénicos) PRESENTA LA CAMPAÑA “CON SOBERANÍA ALIMENTARIA, SIN TRANSGÉNICOS”
La presentación se realiza tras la reciente aprobación de la Comisión Europea de nuevos transgénicos. El martes 9 de marzo a las 18h en la sede de la Red Andaluza de Semillas (CIR, Parque de San Jerónimo, s/n, Sevilla) se tendrá una reunión informativa sobre la campaña.
En la última década los alimentos transgénicos están llegando a Europa vía piensos ganaderos y cultivos comerciales. En España la mayoría de maíz y soja para piensos que se importan son transgénicos. Por otra parte, en España se cultivan el 80% de los transgénicos autorizados para su cultivo en la Unión Europea.
A pesar de las promesas de la industria agrícola biotecnológica los transgénicos no son la solución del hambre en el mundo. Al contrario, acarrean riesgos ambientales, socioeconómicos y para la salud de los consumidores. Hace unos días la Comisión Europea ha aprobado cinco nuevos transgénicos desoyendo estudios independientes que ponen en duda la inocuidad de esos transgénicos (una patata con dos usos agroindustriales y tres maíces). Los gobiernos de Francia e Italia, y es de esperar que otros muchos, ya se han manifestado en contra de la autorización.
Andalucía es especialmente vulnerable a los cultivos transgénicos ya que el riesgo de contaminación genética echaría por tierra todo lo que se ha avanzado para hacer de nuestra comunidad una región líder en producción ecológica en España y buena parte de Europa y con una alta riqueza genética de variedades tradicionales locales.
La PALT (Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos) es una red de entidades sociales andaluzas unidas por un objetivo común: una Andalucía libre de transgénicos, tanto en el campo como en el plato. Desde la PALT se exige una agricultura y alimentación libre de transgénicos; tolerancia cero con la contaminación genética; derecho a conservar y gestionar libremente la biodiversidad agrícola; el ejercicio de la soberanía alimentaria; y la implicación de las administraciones en facilitar información y transparencia con todo lo que tenga que ver con transgénicos.
Para facilitar estos retos ponemos en marcha una campaña de incidencia social y política en la que pretendemos sensibilizar sobre los riesgos de los alimentos transgénicos, promover la declaración de Zona Libre de Transgénicos para toda Andalucía y sus municipios y movilizar a la ciudadanía para la incidencia en las políticas públicas y la construcción de alternativas agroalimentarias saludables y ecológicas.
Nuestros fines trascienden, naturalmente, los límites de la propia PALT, por ello fomentamos la cooperación con todas aquellas entidades que deseen trabajar, o ya lo estén haciendo, por liberar a Andalucía de cultivos y alimentos transgénicos.
Más información: andalucia.no.transgenicos@gmail.com
La PALT esta compuesta hasta la fecha por Ecologistas en Acción Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos, Grupo de Soberanía Alimentaria y Género, Red Andaluza de Semillas Cultivando Biodiversidad y Veterinarios sin Fronteras.
La presentación se realiza tras la reciente aprobación de la Comisión Europea de nuevos transgénicos. El martes 9 de marzo a las 18h en la sede de la Red Andaluza de Semillas (CIR, Parque de San Jerónimo, s/n, Sevilla) se tendrá una reunión informativa sobre la campaña.
En la última década los alimentos transgénicos están llegando a Europa vía piensos ganaderos y cultivos comerciales. En España la mayoría de maíz y soja para piensos que se importan son transgénicos. Por otra parte, en España se cultivan el 80% de los transgénicos autorizados para su cultivo en la Unión Europea.
A pesar de las promesas de la industria agrícola biotecnológica los transgénicos no son la solución del hambre en el mundo. Al contrario, acarrean riesgos ambientales, socioeconómicos y para la salud de los consumidores. Hace unos días la Comisión Europea ha aprobado cinco nuevos transgénicos desoyendo estudios independientes que ponen en duda la inocuidad de esos transgénicos (una patata con dos usos agroindustriales y tres maíces). Los gobiernos de Francia e Italia, y es de esperar que otros muchos, ya se han manifestado en contra de la autorización.
Andalucía es especialmente vulnerable a los cultivos transgénicos ya que el riesgo de contaminación genética echaría por tierra todo lo que se ha avanzado para hacer de nuestra comunidad una región líder en producción ecológica en España y buena parte de Europa y con una alta riqueza genética de variedades tradicionales locales.
La PALT (Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos) es una red de entidades sociales andaluzas unidas por un objetivo común: una Andalucía libre de transgénicos, tanto en el campo como en el plato. Desde la PALT se exige una agricultura y alimentación libre de transgénicos; tolerancia cero con la contaminación genética; derecho a conservar y gestionar libremente la biodiversidad agrícola; el ejercicio de la soberanía alimentaria; y la implicación de las administraciones en facilitar información y transparencia con todo lo que tenga que ver con transgénicos.
Para facilitar estos retos ponemos en marcha una campaña de incidencia social y política en la que pretendemos sensibilizar sobre los riesgos de los alimentos transgénicos, promover la declaración de Zona Libre de Transgénicos para toda Andalucía y sus municipios y movilizar a la ciudadanía para la incidencia en las políticas públicas y la construcción de alternativas agroalimentarias saludables y ecológicas.
Nuestros fines trascienden, naturalmente, los límites de la propia PALT, por ello fomentamos la cooperación con todas aquellas entidades que deseen trabajar, o ya lo estén haciendo, por liberar a Andalucía de cultivos y alimentos transgénicos.
Más información: andalucia.no.transgenicos@gmail.com
La PALT esta compuesta hasta la fecha por Ecologistas en Acción Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos, Grupo de Soberanía Alimentaria y Género, Red Andaluza de Semillas Cultivando Biodiversidad y Veterinarios sin Fronteras.
La bendición de ser mujer
Publicado por
Sólo quien ama vuela
Paquita Reche, mnsda
Fundación SUR
¡Que la bendición de ser mujer no se convierta en maldición!
Debo mucho de lo que soy a las mujeres de África con las que conviví casi medio siglo, por eso me gusta escribir para dar a conocer sus luchas y sus logros. Es un modo de pagar la deuda que tengo con ellas. Agradezco mucho que la Fundación Sur haya abierto en la Bitácora una ventana que permita conocer algo más sobre ellas. En bastantes ocasiones he escrito sobre su valor y el papel que juegan en la sociedad en distintas regiones de África, ya sea individualmente o en grupo. Mi deseo es romper estereotipos creados por la imagen que se crea cuando se cuentan sólo historias de dolor y sufrimiento. Pero, esas historias también existen y no las podemos olvidar. Hoy toca hablar de una de ellas.
Cuando la bendición de ser mujer en África se convierte en maldición
La prensa francesa y africana habló mucho de los acontecimientos sangrientos que ocurrieron en Guinea Conakry, en septiembre de 2009. Miles de ciudadanos, invitados por los jefes de los partidos políticos de la oposición, unidos en el Foro de Fuerzas Vivas de la Nación, habían acudido al estadio de Conakry para manifestar pacíficamente su esperanza de democracia. Se oponían a la candidatura de Moussa Dadis Camera, jefe de la Junta Militar en el poder, desde el golpe de estado de diciembre de 2008, a las elecciones presidenciales. Los “boinas rojas” de la guardia presidencial, habían irrumpido a sangre y fuego causando una masacre. En ese momento se habló poco de lo que les había tocado vivir a mujeres y a adolescentes de todas las edades y clases sociales presentes en la manifestación. Más tarde lo contarían el doctor Ibrahima Baldé, fundador del Centro Madres e hijos de Conakry y Nathalie Zajde, profesora de la Universidad París VIII.
El artículo, publicado el 27 de enero de 2010 en “Le Monde” tiene un título que no puede ser más significativo: “La maldición de las mujeres de Guinea”. Nos cuenta lo que les tocó vivir a centenas de mujeres en esos sucesos sangrientos: fueron maltratadas, humilladas y violadas. Una de ellas cuenta que mientras las violaban los soldados decían: “¡Mirad lo que hacemos con vuestra democracia. Volveremos a empezar y después os mataremos!”. Algunas de las que sobrevivieron a las matanzas y a las violaciones, fueron raptadas con los ojos vendados para servir de esclavas sexuales durante varios días a los militares. A todas las que se consideró ser un peligro potencial por saber demasiado, fueron asesinadas, el resto liberadas.
Al leer este artículo, he recordado a otras mujeres que han vivido y viven situaciones en las que ser mujer se convierte en una maldición, especialmente en África. Recordemos algunas de estas situaciones. En Liberia, durante los 14 años de guerra civil comenzada en 1969, se calcula que dos tercios de las mujeres sufrieron violencia sexual. Los rebeldes violaban a las mujeres individualmente o en grupo, las más jóvenes, aún niñas, eran convertidas en esclavas o bien obligadas a combatir como soldados. No pocas de las que sobrevivieron, estuvieron marcadas en su cuerpo por enfermedades como el SIDA y en su espíritu por el dolor de lo vivido y el estigma social de verse abandonadas por sus maridos o ser privadas de futuro, ya que una mujer violada no es considerada dignas de ser desposada. En Uganda numerosas niñas fueron convertidas en soldados y en esclavas sexuales privadas de infancia y de futuro por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), grupo fundamentalista cristiano que ha aterrorizado el norte de Uganda durante más de 20 años, y que, refugiado en el noroeste de la República Democrática del Congo, sigue actuando aquí. En Burundi, un informe del centro «Seruka» señala haber atendido a 7.000 víctimas desde su fundación en 2003 y el aumento del 10% en 2008, en relación a las estadísticas de 2007.
En la República Democrática del Congo las violaciones se convirtieron en arma de guerra durante los conflictos de 1996-97. Del del 98 al 2002 se intensificaron las violaciones, acompañadas de pillajes, casas quemadas, asesinatos. Violaciones públicas, sin distinción de edad de 4 a 70 años. Violaciones que han sido empleadas y siguen siéndolo para desmoralizar al enemigo. Cuando la violación se convierte en arma de guerra, además de perseguir la muerte moral y social de la mujer se persigue humillar al adversario y matar moral y socialmente a una comunidad. La violación utilizada como arma de guerra, ha alcanzado proporciones inimaginables. Ha sido denunciada por la Iglesia Católica, las ONG, asociaciones de mujeres y otros miembros de la sociedad civil. Estos actos de barbarie han sido cometidos por hombres armados ruandeses refugiados en el Kivu, por soldados de ejércitos regulares de Uganda, Ruanda, Burundi, soldados de la Unión Congoleña para la Democracia y en algunos casos hasta de miembros de la MONUC, que están para proteger a los civiles.
Según la ONU, en 2006 se registraron 27.000 agresiones sexuales sólo en la provincia de Kivu del Sur. John Holmes, subsecretario general de asuntos humanitarios en Naciones Unidas decía: “La violencia sexual en Congo es la peor del mundo”… “las cifras elevadas, la brutalidad sistemática y la cultura de la impunidad son atroces”. En julio de 2007 se señalaban unos 45.000 casos más de violencia sexual en los primeros meses del año. En noviembre de 2007, en un informe de Médicos sin Fronteras, se podía leer que el 75 % de los casos de agresiones sexuales atendidas por su personal, se habían dado en Goma. En noviembre de ese mismo año, la ONG AVENENA denunciaba que en Uvira habían sido violadas más de 50 mujeres y niñas. Las consecuencias de estas violaciones son extremadamente graves, ya que van desde la transmisión del virus del sida al traumatismo profundo, pasando por la exclusión social.
Cada día siguen llagando noticias de violaciones cometidas por grupos de hombres armados en la RDC.
Pocas sociedades se libran de la lacra de la violencia hacia las mujeres.
A pesar de las dimensiones que ha tomado la violencia contra la mujer en África, la violencia no es sólo africana. Recuerdo haber leído un informe de la Organización Mundial de la Salud, no hace muchos años, que afirmaba que la violencia hacia las mujeres en Europa causaba más muertes que los acidentes y el cancer.
En 1999 Kofi Annan, entonces Secretario General de la ONU, calificaba la violencia contra las mujeres “presente en todas las regiones y en todas las culturas”, como “la forma más vergonzosa y más extendida de violación de los derechos de la persona humana”... Violencia de género ejercida en el seno de la familia o fuera de ella. Durante siglos, más que un delito, la violencia familiar se ha considerado un derecho. Desgraciadamente, la historia de los pueblos nos muestra que, en mayor o menor medida, de una forma o de otra, las mujeres han sido víctimas de violencia en el hogar y fuera de él. Consideradas botín de guerra. Han sido raptadas, esclavizadas y violadas.
Durante el siglo XX se han hecho progresos para luchar contra esta violencia. Todavía existen bastantes países sin leyes que protejan a las mujeres o que teniéndolas sean infrigidas regularmente; regiones con conflictos armados de alta o de baja intensidad, pero siempre terrenos propicios para que las violencias contra las mujeres aumenten y tomen las formas perversas que, convierten la bendición de ser mujer en maldición para ellas y para la sociedad.
Se acerca el día mundial de la mujer.
Día para el recuerdo y el homenaje. Recordar a tantas víctimas de la violencia de género es un deber. También lo es rendir homenaje a todas las que han luchado para resurgir de sus cenizas y a todas aquellas que denuncian las violencias que convierten la vida de las mujeres en un infierno. Es un día para el compromiso, para que todas las mujeres del mundo puedan vivir la bendición de ser mujer.
Fundación SUR
¡Que la bendición de ser mujer no se convierta en maldición!
Debo mucho de lo que soy a las mujeres de África con las que conviví casi medio siglo, por eso me gusta escribir para dar a conocer sus luchas y sus logros. Es un modo de pagar la deuda que tengo con ellas. Agradezco mucho que la Fundación Sur haya abierto en la Bitácora una ventana que permita conocer algo más sobre ellas. En bastantes ocasiones he escrito sobre su valor y el papel que juegan en la sociedad en distintas regiones de África, ya sea individualmente o en grupo. Mi deseo es romper estereotipos creados por la imagen que se crea cuando se cuentan sólo historias de dolor y sufrimiento. Pero, esas historias también existen y no las podemos olvidar. Hoy toca hablar de una de ellas.
Cuando la bendición de ser mujer en África se convierte en maldición
La prensa francesa y africana habló mucho de los acontecimientos sangrientos que ocurrieron en Guinea Conakry, en septiembre de 2009. Miles de ciudadanos, invitados por los jefes de los partidos políticos de la oposición, unidos en el Foro de Fuerzas Vivas de la Nación, habían acudido al estadio de Conakry para manifestar pacíficamente su esperanza de democracia. Se oponían a la candidatura de Moussa Dadis Camera, jefe de la Junta Militar en el poder, desde el golpe de estado de diciembre de 2008, a las elecciones presidenciales. Los “boinas rojas” de la guardia presidencial, habían irrumpido a sangre y fuego causando una masacre. En ese momento se habló poco de lo que les había tocado vivir a mujeres y a adolescentes de todas las edades y clases sociales presentes en la manifestación. Más tarde lo contarían el doctor Ibrahima Baldé, fundador del Centro Madres e hijos de Conakry y Nathalie Zajde, profesora de la Universidad París VIII.
El artículo, publicado el 27 de enero de 2010 en “Le Monde” tiene un título que no puede ser más significativo: “La maldición de las mujeres de Guinea”. Nos cuenta lo que les tocó vivir a centenas de mujeres en esos sucesos sangrientos: fueron maltratadas, humilladas y violadas. Una de ellas cuenta que mientras las violaban los soldados decían: “¡Mirad lo que hacemos con vuestra democracia. Volveremos a empezar y después os mataremos!”. Algunas de las que sobrevivieron a las matanzas y a las violaciones, fueron raptadas con los ojos vendados para servir de esclavas sexuales durante varios días a los militares. A todas las que se consideró ser un peligro potencial por saber demasiado, fueron asesinadas, el resto liberadas.
Al leer este artículo, he recordado a otras mujeres que han vivido y viven situaciones en las que ser mujer se convierte en una maldición, especialmente en África. Recordemos algunas de estas situaciones. En Liberia, durante los 14 años de guerra civil comenzada en 1969, se calcula que dos tercios de las mujeres sufrieron violencia sexual. Los rebeldes violaban a las mujeres individualmente o en grupo, las más jóvenes, aún niñas, eran convertidas en esclavas o bien obligadas a combatir como soldados. No pocas de las que sobrevivieron, estuvieron marcadas en su cuerpo por enfermedades como el SIDA y en su espíritu por el dolor de lo vivido y el estigma social de verse abandonadas por sus maridos o ser privadas de futuro, ya que una mujer violada no es considerada dignas de ser desposada. En Uganda numerosas niñas fueron convertidas en soldados y en esclavas sexuales privadas de infancia y de futuro por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), grupo fundamentalista cristiano que ha aterrorizado el norte de Uganda durante más de 20 años, y que, refugiado en el noroeste de la República Democrática del Congo, sigue actuando aquí. En Burundi, un informe del centro «Seruka» señala haber atendido a 7.000 víctimas desde su fundación en 2003 y el aumento del 10% en 2008, en relación a las estadísticas de 2007.
En la República Democrática del Congo las violaciones se convirtieron en arma de guerra durante los conflictos de 1996-97. Del del 98 al 2002 se intensificaron las violaciones, acompañadas de pillajes, casas quemadas, asesinatos. Violaciones públicas, sin distinción de edad de 4 a 70 años. Violaciones que han sido empleadas y siguen siéndolo para desmoralizar al enemigo. Cuando la violación se convierte en arma de guerra, además de perseguir la muerte moral y social de la mujer se persigue humillar al adversario y matar moral y socialmente a una comunidad. La violación utilizada como arma de guerra, ha alcanzado proporciones inimaginables. Ha sido denunciada por la Iglesia Católica, las ONG, asociaciones de mujeres y otros miembros de la sociedad civil. Estos actos de barbarie han sido cometidos por hombres armados ruandeses refugiados en el Kivu, por soldados de ejércitos regulares de Uganda, Ruanda, Burundi, soldados de la Unión Congoleña para la Democracia y en algunos casos hasta de miembros de la MONUC, que están para proteger a los civiles.
Según la ONU, en 2006 se registraron 27.000 agresiones sexuales sólo en la provincia de Kivu del Sur. John Holmes, subsecretario general de asuntos humanitarios en Naciones Unidas decía: “La violencia sexual en Congo es la peor del mundo”… “las cifras elevadas, la brutalidad sistemática y la cultura de la impunidad son atroces”. En julio de 2007 se señalaban unos 45.000 casos más de violencia sexual en los primeros meses del año. En noviembre de 2007, en un informe de Médicos sin Fronteras, se podía leer que el 75 % de los casos de agresiones sexuales atendidas por su personal, se habían dado en Goma. En noviembre de ese mismo año, la ONG AVENENA denunciaba que en Uvira habían sido violadas más de 50 mujeres y niñas. Las consecuencias de estas violaciones son extremadamente graves, ya que van desde la transmisión del virus del sida al traumatismo profundo, pasando por la exclusión social.
Cada día siguen llagando noticias de violaciones cometidas por grupos de hombres armados en la RDC.
Pocas sociedades se libran de la lacra de la violencia hacia las mujeres.
A pesar de las dimensiones que ha tomado la violencia contra la mujer en África, la violencia no es sólo africana. Recuerdo haber leído un informe de la Organización Mundial de la Salud, no hace muchos años, que afirmaba que la violencia hacia las mujeres en Europa causaba más muertes que los acidentes y el cancer.
En 1999 Kofi Annan, entonces Secretario General de la ONU, calificaba la violencia contra las mujeres “presente en todas las regiones y en todas las culturas”, como “la forma más vergonzosa y más extendida de violación de los derechos de la persona humana”... Violencia de género ejercida en el seno de la familia o fuera de ella. Durante siglos, más que un delito, la violencia familiar se ha considerado un derecho. Desgraciadamente, la historia de los pueblos nos muestra que, en mayor o menor medida, de una forma o de otra, las mujeres han sido víctimas de violencia en el hogar y fuera de él. Consideradas botín de guerra. Han sido raptadas, esclavizadas y violadas.
Durante el siglo XX se han hecho progresos para luchar contra esta violencia. Todavía existen bastantes países sin leyes que protejan a las mujeres o que teniéndolas sean infrigidas regularmente; regiones con conflictos armados de alta o de baja intensidad, pero siempre terrenos propicios para que las violencias contra las mujeres aumenten y tomen las formas perversas que, convierten la bendición de ser mujer en maldición para ellas y para la sociedad.
Se acerca el día mundial de la mujer.
Día para el recuerdo y el homenaje. Recordar a tantas víctimas de la violencia de género es un deber. También lo es rendir homenaje a todas las que han luchado para resurgir de sus cenizas y a todas aquellas que denuncian las violencias que convierten la vida de las mujeres en un infierno. Es un día para el compromiso, para que todas las mujeres del mundo puedan vivir la bendición de ser mujer.
“...En la intimidad de mis manos,
Como en la calabaza de mi vientre
Se amasa el goce de los humanos
En la intimidad de mis manos
Como en la calabaza de mi vientre
Se proteje la victoria de la raza humana.
!Desdicha! Maldición a quien viole la intimidad de mi ser, mujer”
Olivier Sangi Lutondo, RDCongo
7 de marzo de 2010
El mundo de los demás
Publicado por
Sólo quien ama vuela
El mundo es como aparece
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.
Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.
Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.
Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.
Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.
Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Miguel Hernández
ante mis cinco sentidos,
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás
no es el nuestro: no es el mismo.
Imágenes de la vida:
cada vez las recibimos,
nos reciben entregados
más unidamente a un ritmo.
Pero las cosas se forman
con nuestros propios delirios.
Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Trabajo y amor me cuesta
conmigo así, ver contigo:
aparecer, como el agua
con la arena, siempre unidos.
Nadie me verá del todo
ni es nadie como lo miro.
Somos algo más que vemos,
algo menos que inquirimos.
Algún suceso de todos
pasa desapercibido.
Nadie nos ha visto. A nadie
ciegos de ver, hemos visto.
Ciegos para los demás,
oscuros, siempre remisos,
miramos siempre hacia adentro,
vemos desde lo más íntimo.
Miguel Hernández
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