25 de febrero de 2015

Falla el putsch de Obama en Venezuela

Una vez más, la administración Obama trata de cambiar por la fuerza un régimen que se resiste a sus designios. El 12 de febrero de 2015, un avión propiedad de Academi (ex Blackwater) disfrazado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela debía bombardear el palacio presidencial de Caracas para eliminar físicamente al presidente Nicolás Maduro. Los conspiradores tenían previsto poner en el poder a la ex diputada María Corina Machado y hacerla aclamar de inmediato por varios ex presidentes latinoamericanos. Red Voltaire | Damasco (Siria) | 23 de febrero de 2015 français italiano Português Deutsch Türkçe فارسى русский ελληνικά English polski عربي + JPEG - 23.4 KB El presidente Obama con su consejero para Latinoamérica, Ricardo Zúñiga. Al fondo, la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice. © White House El presidente Obama había emitido un claro aviso. Lo puso por escrito en su nueva doctrina de defensa (National Security Strategy): «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Siendo Venezuela, desde la adopción de la Constitución de 1999, uno de los Estados más democráticos del mundo, esa frase presagiaba lo peor en materia de intentos destinados a impedir su marcha por el camino de la independencia y la redistribución de la riqueza nacional. Era el 6 de febrero de 2015. Washington terminaba de planificar el derrocamiento de las instituciones democráticas de Venezuela. El golpe de Estado estaba planificado para el 12 de febrero. La «Operación Jericó» contaba con la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), bajo la responsabilidad de Ricardo Zúñiga. Este «diplomático» es el nieto de otro Ricardo Zúñiga, el presidente del Partido Nacional de Honduras que organizó los golpes militares de 1963 y de 1972 a favor del general López Arellano. El Ricardo Zúñiga que ahora trabaja en la Casa Blanca dirigió desde 2009 hasta 2011 la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro a la vez que negociaba la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba, finalmente anunciada en 2014. Como siempre en ese tipo de operaciones, Washington se esfuerza por no parecer implicado en los acontecimientos que sin embargo dirige. La CIA organiza y dirige a los golpistas a través de organizaciones supuestamente no gubernamentales: la NED (National Endowment for Democracy) y sus dos tentáculos de derecha, el International Republican Institute (IRI) y de izquierda, el National Democratic Institute (NDI); la Freedom House y el International Center for Non-Profit Law. Además, Estados Unidos siempre recurre a sus aliados utilizándolos como contratistas en ciertos aspectos del putsch. Esta vez participaron al menos Alemania –a cargo de la protección de los ciudadanos de los países de la OTAN durante el golpe–, Canadá –a cargo del control del aeropuerto internacional civil de Caracas–, Israel –encargado de garantizar los asesinatos de varias personalidades chavistas– y el Reino Unido –a cargo de la propaganda de los golpistas. Finalmente, también moviliza sus redes políticas para que reconozcan a los golpistas: en Washington, el senador Marco Rubio; en Chile, el ex presidente Sebastián Piñera; en Colombia, los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana; en México, los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox; en España, el ex presidente del gobierno José María Aznar. Para justificar el putsch, la Casa Blanca había estimulado grandes empresas venezolanas a retener en sus almacenes enormes cantidades de productos de primera necesidad. La no distribución de esos productos tenía como objetivo provocar grandes colas ante los comercios y el estallido de motines estimulados por la acción de provocadores infiltrados entre los consumidores descontentos. La maniobra fracasó ya que, a pesar de la escasez artificialmente provocada durante enero y febrero y de las colas ante las tiendas, los venezolanos nunca llegaron a atacar los comercios. Para reforzar el sabotaje económico, el presidente Obama había firmado, el 18 de diciembre de 2014, una ley que impone sanciones contra Venezuela y contra varios de sus dirigentes. Oficialmente, Washington decía querer sancionar a las personalidades responsables de la represión contra manifestaciones estudiantiles. En realidad, desde el inicio del año, Washington estaba pagando un salario -4 veces superior al ingreso medio de los venezolanos– a los miembros de pandillas que se dedicaban a agredir a las fuerzas del orden. Estos falsos estudiantes asesinaron a 43 personas en varios meses y sembraban el terror en las calles de Caracas. JPEG - 9.6 KB El ex número 2 de la ISAF en Afganistán, general Thomas W. Geary, actualmente al mando de la inteligencia del SouthCom. La acción militar estaba bajo la supervisión del general Thomas W. Geary, desde la sede del SouthCom en Miami, y de Rebecca Chavez, desde el Pentágono. Como subcontratista de la parte militar del golpe aparecen el ejército privado Academi (ex Blackwater); una firma actualmente administrada por el almirante Bobby R. Inman (ex jefe de la NSA) y John Ashcroft (ex secretario de Justicia de la administración Bush). Según esa parte del plan, un avión militar Super Tucano, matrícula N314TG, comprado por Academi en Virginia, en 2008, para asesinar a Raúl Reyes, número 2 de las FARC colombianas, avión falsamente identificado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela, debía bombardear el palacio presidencial de Miraflores y otros objetivos entre los que se encontraban la sede del ministerio de Defensa, la dirección de Inteligencia y la sede de TeleSur, el canal de televisión multinacional creado por el ALBA. El avión se hallaba en Colombia, el cuartel general de los putchistas había sido instalado en la embajada de Estados Unidos en Bogotá –la capital colombiana– con la participación del embajador estadounidense Kevin Whitaker y de su segundo, Benjamin Ziff. JPEG - 31.5 KB Varios oficiales superiores, activos y retirados, habían grabado de antemano un mensaje a la Nación anunciando que habían tomado el poder para restaurar el orden en el país. También estaba previsto que suscribirían el plan de transición, publicado en la mañana del 12 de febrero de 2015 en el diario El Nacional y redactado por el Departamento de Estado estadounidense. El plan incluía la formación de un nuevo gobierno, encabezado por la ex diputada María Corina Machado. JPEG - 23.3 KB El golpe de Estado pondría en el poder a María Corina Machado. El 26 de enero de 2015, la ex diputada recibía en Caracas a sus principales cómplices extranjeros. María Corina Machado fue presidenta de Súmate, la asociación que organizó y perdió el referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez Frías, en 2004, utilizando para ello –ya en aquel momento– los fondos de la NED (National Endowment for Democracy) y los servicios del publicista francés Jacques Seguela. A pesar de aquella derrota, María Corina Machado fue recibida con honores por el presidente George W. Bush en el Buró Oval de la Casa Blanca el 21 de marzo de 2005. Después de ser electa en 2011 como representante del Estado de Miranda, el 21 de marzo de 2014 María Corina Machado se presentó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como jefa de la delegación de Panamá a ese foro continental y fue inmediatamente destituida de su cargo de diputada por haber violado así los artículos 149 y 191 de la Constitución de Venezuela. Para facilitar la coordinación del putsch, María Corina Machado organizó en Caracas, el 26 de enero, un coloquio denominado «Poder ciudadano y Democracia hoy», en el que participaron la mayoría de las personalidades venezolanas y extranjeras vinculadas a la intentona golpista. JPEG - 21.2 KB ¡Mala suerte! La Inteligencia Militar venezolana estaba vigilando a las personalidades sospechosas de haber fomentado un complot anterior para asesinar al presidente Maduro. En mayo de 2014, el fiscal de Caracas había acusado a María Corina Machado, el gobernador Henrique Salas Romer, el ex diplomático Diego Arria, el abogado Gustavo Tarre Birceño, el banquero Eligio Cedeño y el hombre de negocios Pedro M. Burelli, quienes negaron haber escrito sus propios e-mails afirmando que habían sido falsificados por la Inteligencia Militar. Por supuesto, todos eran cómplices. Al seguir la pista de estos conspiradores, la Inteligencia Militar descubrió la «Operación Jericó». En la noche del 11 de febrero, los principales líderes de la conspiración y un agente del Mosad israelí fueron arrestados y se reforzó la protección aérea de la capital venezolana. Otros implicados fueron arrestados el 12 de febrero. El día 20, las confesiones de los arrestados permitieron la detención de otro cómplice: el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma. JPEG - 27.1 KB El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, era el agente de enlace con Israel. Ledezma había viajado secretamente a Tel Aviv, el 18 de mayo de 2012, para reunirse con el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y con el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman actuando como representante del jefe de la oposición venezolana, Henrique Capriles Radonski. El presidente Nicolás Maduro compareció de inmediato en televisión denunciando a los conspiradores [1]. Mientras tanto, en Washington, la portavoz del Departamento de Estado hacía reír a los periodistas que recordaban el golpe de Estado organizado por Obama en 2009 en Honduras o más recientemente, en enero de 2015, en la intentona golpista de Macedonia, al declarar: «Esas acusaciones, como todas las anteriores, son ridículas. Es una política de hace tiempo, Estados Unidos no apoya las transiciones políticas por medios no constitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales, pacíficas y legales. Hemos visto varias veces que el gobierno venezolano trata de desviar la atención de sus propias acciones acusando a Estados Unidos u otros miembros de la comunidad internacional por los acontecimientos en el interior de Venezuela. Esos esfuerzos reflejan falta de seriedad de parte del gobierno de Venezuela al enfrentar la grave situación que está confrontando.» Para los venezolanos, este golpe de Estado abortado plantea un grave dilema: ¿Cómo mantener la democracia cuando los principales líderes de la oposición están en la cárcel por haber preparado crímenes en contra de la democracia? Para quienes aún creen, erróneamente, que Estados Unidos ha cambiado, que ese país ha dejado de ser una potencia imperialista y que ahora defiende la democracia en el mundo, la «Operación Jericó» es un obligado tema de reflexión. Estados Unidos contra Venezuela - En 2002, Estados Unidos organizó un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías [2] y posteriormente asesinó al juez venezolano a cargo de la investigación, Danilo Anderson [3]. - En 2007, Estados Unidos intentó un cambio de régimen organizando en Venezuela una «revolución de color» con la participación de grupos trotskistas [4]. - En 2014, Estados Unidos pareció renunciar a su objetivo y respaldó grupos anarquistas que realizaron innumerables actos vandálicos para desestabilizar Venezuela, lo que los venezolanos llaman la Guarimba [5]. (Thierry Meyssan)

13 de febrero de 2015

Contribución a la estadística

Wisława Szymborska
Wisława Szymborska
De cada cien personas,
las que todo lo saben mejor:
cincuenta y dos,
las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,
las prontas a ayudar,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,
las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,
las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,
las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,
las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,
las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,
las crueles cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,
las sabias a posteriori:
no muchas más que las sabias a priori,
las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,
las encorvadas, doloridas
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,
las dignas de compasión:
noventa y nueve,
las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio.

Wisława Szymborska (De su libro Instante. Traducción y epílogo de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano. Ediciones Igitur, 1ª ed. 2004.)
Visto en divulgaMAT.

29 de enero de 2015

Interesante entrevista a Adela Cortina

Adela Cortina (Valencia, 1947) viaja casi cada semana a Madrid desde su ciudad natal para acudir a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. En 2008 se convirtió en la primera mujer que ingresaba en esa institución, fundada hace casi siglo y medio. Ganadora del último Premio Nacional de Ensayo por su libro Para qué sirve realmente la ética (Paidós), esta vez ha venido a participar en un coloquio sobre filosofía. Al día siguiente, tomará un tren a las seis de la mañana. A las nueve y media le espera en Gandía un grupo de empresarios. Además de catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, Cortina es directora de la Fundación Étnor (Ética de los Negocios y las Organizaciones), que contribuyó a fundar en 1991. “Somos cien voluntarios y tres trabajadores”, dice de la fundación. Serán los tres empleados mejor tratados de España, ¿no? Ella oye la pregunta y se ríe: “En esta vida nunca se sabe”.
Pregunta. Esta debería ser la entrevista más fácil del mundo.
Respuesta. ¿Por qué?
P. Por su oficio. Los catedráticos de ética no mienten, ¿verdad?
R. ¡Pues claro! Los de ética y los de sociología y los de derecho.
P. No es lo mismo.
R. Es cierto, las gentes dan por supuesto que somos intachables, y cuando hablan conmigo están todo el rato justificándose. Lo mío es una cuestión académica y luego, en el terreno de la vida, intento ser consecuente, pero no hay nadie incorruptible.
P. ¿Unas épocas son más éticas que otras? Llevamos una temporada...
R. Hay que juzgar las épocas en su contexto. Mis alumnos no soportan que los filósofos griegos den por buena la esclavitud, pero no es lo mismo el siglo IV antes de Cristo que el XXI. Cuando les digo que a lo largo de la historia ha habido un progreso moral me responden: “Ahora también hay esclavitud”. Cierto, pero cuando aparece es una noticia que sale en los periódicos es porque ya no la toleramos.
P. ¿El progreso moral nos hace ser más exigentes pero somos cívicos de boquilla?
R. Tal vez, pero más vale ser Sócrates insatisfecho que loco satisfecho. El progreso moral viene de la insatisfacción ante el funcionamiento del mundo. La gente dice que ahora hay una crisis ética precisamente porque ha existido ese progreso.
P. Usted dirige una fundación para la ética de los negocios. ¿Le hacen caso?
R. He llegado a recopilar hasta 20 términos de nuestro ámbito en el mundo de la empresa: responsabilidad social corporativa, banca ética, banca solidaria… Ves eso y te dices: ¿cómo es que ha habido una crisis tremenda?
P. ¿Hay sitio para la moral en la lógica del beneficio?
R. Ninguna actividad humana puede quedar más allá del bien y del mal. Uno no se quita la ética como se quita el sombrero. No todo vale. Una empresa debe satisfacer las expectativas legítimas de todos sus afectados. No solo de los accionistas, también de los trabajadores, los clientes, el medio ambiente... El beneficio es el motor, pero la meta debe ser satisfacer esas expectativas.
P. ¿No cree que el motor se ha convertido en el fin?
R. Eso es lo malo. Los autores clásicos de la economía —como Adam Smith, que era catedrático de Filosofía Moral y al que tanto critican— pensaban que si las empresas funcionaban bien habría más riqueza y, por tanto, más igualdad. Si cambiamos el motor por la meta, la empresa se ilegitima desde el punto de vista social. Es ilegítimo y poco inteligente, porque actuar éticamente aumenta la probabilidad de permanecer en el medio y largo plazo.
P. ¿Las empresas llaman a su fundación y les dicen “hágame ética?”.
R. Muchas piden un código y que lo hagamos todo nosotros. Eso no nos interesa. La otra forma es tener reuniones con los jefes, con los trabajadores, con los afectados... También hemos hecho algo en lo que creo que somos los primeros del mundo: una auditoría ética.
P. ¿Para quién?
R. Para Mercadona.
P. ¿Podemos ir al súper con la conciencia tranquila?
R. Yo diría que sí, pero no hagamos propaganda.
P. ¿No teme que les encarguen una auditoría para sacar pecho?
R. Nosotros no ponemos sellos ni damos premios. La responsabilidad social debería ser un instrumento de gestión, una medida de prudencia y una exigencia de justicia. Esta frase me salió una vez de corrido y ha tenido la mar de éxito.
P. Habla usted de justicia y alguna vez ha criticado el uso del término bienestar porque le parece ambiguo.
R. Hablar de bienestar resulta engañoso porque da la impresión de que se van a conseguir sociedades lo más placenteras posibles. Perdón por la cita, pero es de Kant: el bienestar es un ideal de la imaginación mientras que la justicia es una exigencia de la razón. ¿Cómo se imagina uno su bienestar? ¿En una isla del Pacífico con un cocotero? ¿Pero una sociedad está obligada a pagar el cocotero? No, está obligada a pagar las exigencias de justicia de la gente para que ella organice su bienestar, para que elija una vida que luego tenga razones para valorar. Cuando dijeron “no podemos pagar el Estado del bienestar”, tiraron al niño con el agua de la bañera.
P. Para algunos, lo importante es la igualdad de oportunidades; para otros, la igualdad material.
R. Lo que ocurre es que hemos llegado a un nivel excesivo de desigualdad que no solo es injusto en sí mismo sino que pone en peligro la democracia. Cuando Rousseau habla de las bases de la democracia dice que necesita una sociedad medianamente homogénea para que todos quieran empujar en la misma dirección. Las diferencias radicales desaniman. Como dice el premio Nobel de Economía Amartya Sen, la pobreza es falta de libertad.
P. Individualmente y dentro de Foro + Democracia ha hecho usted propuestas de regeneración: primarias obligatorias, listas abiertas y eliminación de la disciplina de voto y de las donaciones anónimas a los partidos... ¿Los políticos le han hecho más caso que los empresarios?
R. Parecido. Lo positivo es que hay una sociedad civil en ebullición. Eso de que los intelectuales están callados es mentira. Hay muchas propuestas que buscan la justicia social.
P. ¿Por qué no las escuchamos?
R. En parte, porque tendemos a dividirlo todo de antemano entre carcas y progres, y eso hace imposible el diálogo. Hay temas que la sociedad estaría dispuesta a discutir pero nos dividimos de entrada. Sin diálogo no hay democracia. Es lamentable la partidización de la vida pública. Dices algo y te contestan: “Eso lo dice el PP”, o “lo mismo dice el PSOE”. No, perdona, esto lo digo yo. Que no nospartidicen.
P. Es imposible hacer ahora una entrevista en España sin hablar de Podemos, pero en su caso tiene sentido porque sus dirigentes citaban en un artículo en este periódico su idea de que en los años ochenta empezó en España una época de “rebajas morales”. ¿Lo leyó?
R. Sí, también citaban la idea de Aranguren de que la democracia se estaba desmoralizando.
P. ¿Y era cierto?
R. En aquellos años empezó la cultura del pelotazo, la idea de que cualquier actuación está bien con tal de conseguir lo que uno busca. Nació el capitalismo de casino, el boom de la construcción. Todo valía con tal de ganar.
P. Usted se fue a Alemania en la Transición en busca de una ética cívica que sustituyera a la moral tradicional. ¿La encontró?
R. Cogí el avión para Alemania el 15 de junio de 1977, el mismo día de las primeras elecciones democráticas, y tuve que votar por correo. Venía el cambio y muchos decían: “Desaparecerá la moral nacional-católica y todo estará permitido, no habrá una ética de todos los españoles”. Nos preguntamos si había una ética cívica —la moral de la vida cotidiana— y, a la vez, una fundamentación para la ética desde un punto de vista filosófico. No son lo mismo. En Alemania encontré la ética del discurso de [Karl-Otto] Apel y [Jürgen] Habermas, y hemos intentado ligar esa rama con la rama española, que es muy buena, la de Unamuno, Ortega, Zubiri, Laín, Marías, Aranguren...
P. ¿Hay que universalizar los valores occidentales o admitir el multiculturalismo?
R. Si son libertad, igualdad y solidaridad, sí. Si son el economicismo y el pelotazo, mejor dejarlos donde están. Y si son los otros, habría que encarnarlos, porque todo el mundo dice: “Los valores occidentales están en peligro”, y los que los estamos poniendo peligro somos nosotros. ¿Igualdad y solidaridad? ¿Dónde están? Los valores occidentales habría que empezar por universalizarlos en Occidente.

(El  País)

21 de enero de 2015

Se nos ha ido Concha Caballero

ConchaHoy es un día tristísimo, se nos ha muerto Concha Caballero. Descanse en paz.
No se me ocurre mejor manera de rendirle homenaje que recordando un artículo suyo de este último mes de julio.

¿Educación o mercado?

Concha Caballero en el País

Sentado junto al Ministro de Educación, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó que “los universitarios españoles tienen un nivel comparable a los estudiantes de secundaria de Japón”. Busco algún dato que avale esta información y resulta que el estudio —todavía no publicado— procede de una Fundación denominada Conocimiento y Desarrollo que está presidido por Ana Botín, consejera del grupo Santander y miembro del Consejo de Administración de Coca-Cola. De esta fundación forman parte, también, un nutrido grupo de grandes empresas españolas que buscan, entre sus objetivos, adecuar el sistema universitario al mercado laboral.

En la misma comparecencia, el secretario de la OCDE se manifestó a favor del copago universitario y de convertir las becas actuales en un sistema de préstamos a devolver por el estudiante. Los medios de comunicación “compraron” inmediatamente el escandaloso titular y casi ninguno citó que se trataba de un estudio de un grupo empresarial. Junto a esta noticia, que desacreditaba el conjunto de la Universidad española, se relacionaba el paro con la sobretitulación o la titulación equivocada de nuestros jóvenes y no con el modelo productivo de nuestro país. Al parecer hay millones de puestos de trabajo pero nuestros jóvenes, ay, tienen titulaciones equivocadas. Debe ser por eso por lo que en medio mundo se les recibe con los brazos abiertos mientras que en nuestro país el mercado laboral los expulsa.

Varios días después se dio a conocer un informe sobre la educación financiera de los jóvenes de 15 años y en el que los estudiantes españoles han quedado en la cola. Esta vez sí se trata de un informe de la OCDE solo que no es un informe global sino reducido a una quincena de países. Nuevamente mi sorpresa es que el BBVA patrocina estos estudios y su presidente, Francisco González, afirma que “la educación financiera es una tarea colectiva”. El caso es que los alumnos que tenían cuentas corrientes en bancos (al parecer un 50% de la muestra) sacaron muchos puntos de ventaja sobre el resto. Pero la desigualdad social no es algo que preocupe en absoluto a la OCDE ni a sus estudios, lo importante son los resultados, la competencia, la evaluación numérica, que no evolutiva, de los alumnos. Según González, la educación financiera es “una parte muy importante de lo que es una sociedad en cuanto a tomar decisiones informadas en cuanto a su ahorro, en cuanto a su gasto. Hace que los ahorradores sean más consistentes y que los deudores sean mucho más responsables en el tiempo”. O sea que la labor de la educación es la simple integración en el mercado laboral y la de formar ciudadanos que paguen a los bancos.

Me informo de que han empezado a emerger empresas evaluadoras, compraventa de pruebas valorativas, cursos especializados para que los centros obtengan resultados superiores al calor de esta fiebre cuantificadora del sistema educativo. En algunos países asiáticos ya se someten a pruebas de hora y media de duración a niños de seis años. Desde pequeños hay que inducirlos a competir en el mercado. En vez de un nombre, una historia, una cultura, serán un número en la escala global que les otorgará su lugar exacto en el mercado laboral.

La mercantilización de la educación no es ya una tendencia sino una realidad que se expone con descaro y sin el menor respeto a la comunidad educativa. La opinión del profesorado, de la pedagogía, de las ciencias sociales no cuenta para nada en el diseño educativo. Son las empresas y la banca los que diseñan la orientación y las materias que se imparten. La educación como proceso de formación del ser humano, de transmisión de cultura, conocimientos, creatividad y crítica ha sido suprimida sin contemplaciones. No hablemos ya siquiera de su valor como equilibrador social y como igualdad de oportunidades. Por eso, la OCDE que no la Unesco ni algún organismo internacional de rostro más humano ha ocupado el lugar de autoridad educativa mundial. A no ser que se produzca un movimiento de regeneración educativa, aviados vamos entre el inmovilismo de la vieja escuela y la mercantilización brutal de nuestro futuro.

16 de enero de 2015

En cambio el cien existe

20606151El niño tiene cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene cien lenguas
(y además de cien cien cien)
pero le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegria
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.
Y el niño dice:
"En cambio el cien existe".

Loris Malaguzzi

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