13 de febrero de 2009

Educación diferenciada

Como padre de dos hijos varones, yo también he leído con atención lo que se ha escrito acerca de la necesidad de una educación diferenciada (así la llaman, aunque quieren decir separada) porque se puede demostrar (dicen, y posiblemente sea verdad) que el fracaso escolar ha aumentado de forma llamativa en los varones desde que la educación es mixta en casi todos los centros. Seguramente es cierto que el 80% de los mejores expedientes son femeninos y que el número de chicas que terminan bachillerato es muy superior al de chicos. Son datos que no me extrañan y por eso creo que es muy fácil que los padres de varones piquemos este anzuelo.

Yo mismo, habiendo mordido el anzuelo, he debatido amistosamente este asunto con otros miembros de ENFOCA, y creo haber llegado a una buena conclusión: el error y la trampa están en identificar educación diferenciada con educación separada.

Yo vivo de manera muy cercana un caso de educación diferenciada en el mismo aula. Dos sobrinos míos (niño y niña) viven en un pequeño pueblo con un único colegio. No sé si hay más de cinco niños por curso, así que la Junta de Andalucía los agrupa en clases de dos o tres cursos. La maestra o el maestro deben hacer un gran esfuerzo por atender a todos los niños de su clase de manera diferenciada, según las necesidades de cada uno. Supongo que para ello prepararán sus clases de forma especial, adecuada a las circunstancias. El resultado es excelente, al menos en mis sobrinos, no sólo llevan el mismo proceso educativo que mis hijos, sino que incluso muchas veces van por delante, pues no pueden evitar aprender cosas que le enseñan a los mayores. Hay otros muchos ejemplos.

Si es cierto que niño y niña se desarrollan de manera diferente, no creo que la mejor solución sea separarlos. Mucho se ha luchado por la igualdad entre hombre y mujer, mucho se ha hablado de igualdad de oportunidades, muchos son los beneficios de la educación mixta, como para dar ahora este paso atrás. Si el desarrollo del menor es diferente por razón de sexo, habrá que investigarlo y confirmarlo, y si procede habrá que ver cómo puede diferenciarse esta situación en el aula.

Sinceramente, si este es el problema, no creo que sea difícil trabajar para resolverlo en un aula llena de niños y niñas. Si un niño oye menos que sus compañeros, los profesores suelen ponerlo más cerca suyo y están continuamente confirmando que el chaval va siguiendo la clase. Nadie plantea meterlo en una clase de niños "duritos de oído". Como hombre masculino, creo estar seguro de que la masculinidad es más fácil de sobrellevar que una hipoacusia. No sé que opinará mi compadre.

Por otro lado, el razonamiento kabileño es de cajón: "¿Qué sentido tiene que en un mundo mixto la educación se imparta por sexos?". Es más, en el mundo laboral la mujer está discriminada en muchos sentidos, ¿por qué no montamos fábricas masculinas y femeninas? ¿Esta es la solución?

2 comentarios:

Tu compadre dijo...

Ratifico, sin ningún género de duda, que la masculinidad es inmensamente más fácil de sobrellevar que una hipoacusia.
Ahora bien, el debate sobre la educación diferenciada no es algo cuya consecución esté en manos de padres o de profesores; está en manos de la Aministración. A lo mejor en una clase de una escuela del pueblo de Fuenteheridos (pongamos por caso, me estoy inventando el ejemplo)hay cinco niños y se puede hacer "educación diferenciada". Pero imaginemos otra clase, por ejemplo, de un instituto de Utrera (sigo inventándome los casos)con treinta y siete alumnos: ahí sería totalmente imposible.
Por eso digo que para mí, la discusión no es pedagógica (ahí tengo clarísimo que la educación debe ser... a mí me gusta más llamarla "personalizada" que "diferenciada")sino política (una vez más, todo se reduce a lo político): ¿Qué concepto de educación tiene la Administración? Y sobre todo, ¿va a pagarla?
Y eso que el articulista sólo hizo referencia a los sexos (para determinar la "diferenciación"), pero, ¿y la clase social, económica, la etnia, la procedencia, la genética, el idioma, las distintas religiones...? Por eso me gusta más llamarla "personalizada.
Por ejemplo: imagina que vas con tu hijo a otro país (con otra lengua) y lo metes en un instituto "diferenciado" (sólo de chicos). Pero si los profesores no trabajan la "personalización",podrían decir "para toda la clase", en el idioma de ese país, que al día siguiente hay un examen, y tu hijo no enterarse. ¿Te da cuen?
But this is another history.
Tu compadre

Vente conmigo y enfócate dijo...

Compadre, cuando la razón la llevas, la llevas.

Un a-arm.

Rebelion

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