27 de septiembre de 2013

Reiniciar la democracia

He estado ausente de España la semana pasada. A la vuelta me encuentro, convenientemente encima de mi mesa, un periódico del 19 de septiembre cuyo titular dice: “Intermón alerta sobre los recortes. El 42% de españoles serán pobres en 2025”. El titular me parece muy significativo y esclarecedor. No es la crisis la que está provocando esta situación de pobreza y crecimiento acelerado de la desigualdad. Es la gestión política de la crisis bancaria, con su batería de medidas para transferir fondos a los bancos en detrimento del conjunto de la sociedad y de la propia economía productiva. La contrainformación de los gobiernos y los media dependientes del poder financiero es tal que se ha extendido una gruesa manta de ruido sobre esta realidad y la sociedad, en buena parte, parece haber asumido que los recortes son necesarios. Esa contrainformación, junto con la estrategia del miedo, es la que hace posible que semejante disparate sea aceptado mal que bien por la ciudadanía y esta no se levante de forma clamorosa y masiva para destituir a los gobiernos que están sosteniendo estas políticas antisociales. Los media de masas nos han cambiado el relato. Y de tanto repetirse parece que hayamos olvidado cómo empezó todo y quién es políticamente responsable de que estemos como estamos. Teníamos una crisis bancaria. Podíamos haber dejado caer a los bancos como pedían los neoliberales consecuentes. Pero los gobiernos decidieron no hacerlo. Con las ingentes cantidades de dinero destinadas a salvar a los bancos podríamos haber creado bancos públicos para que cumplieran la función social que los bancos privados convencionales han demostrado no estar interesados en ejercer: gestionar el ahorro y dirigirlo principalmente a financiar a las actividades productivas. En lugar de eso han convertido la economía en un gran casino mundial del que las burbujas inmobiliarias son una parte fundamental. Y los gobiernos, que en España desde los años 80 apostaron por impulsar sucesivas burbujas inmobiliario financieras, decidieron actuar como si fueran gobiernos de los bancos en lugar de representantes de los intereses de la ciudadanía. De tener a los bancos contra las cuerdas hemos pasado a tener a la gente contra las cuerdas. Fue la decisión política de los gobiernos de Zapatero y Rajoy. Ellos han puesto las bases para que tengamos 20 millones de pobres en 2025. Estamos reproduciendo las mismas políticas con las que se gestionó la crisis de América Latina y que produjeron idéntico resultado que el que estamos viendo en España y en Europa. Es algo que cualquier ciudadano informado, cualquier periodista, cualquier asesor, cualquier político profesional debe saber. Si las han aplicado sólo puede ser por delito de ignorancia, cobardía o de iniquidad. ¿Cómo podemos darle la vuelta a estas políticas? ¿Cómo hacer una política orientada hacia el Bien Común y no hacia el interés bancario? El 15 M les dijimos en las calles: No nos representan. Y empezamos a construir alternativas. Pero aún no hemos sabido cómo hacer para que efectivamente no nos representen. Nos damos cuenta de que tenemos una democracia que sólo es funcional al casino mundial y que está bien pertrechada para que siga siendo así. Tenemos herramientas que permitirían dar un salto a una democracia verdaderamente participativa, con mecanismos de participación directa en la deliberación y en la toma de decisiones. Lo mismo que aplicamos la informática a la innovación en la gestión de las empresas y el conocimiento, podemos usarla para estimular la innovacion democrática. Lo necesitamos para sostener las políticas del bien común que precisamos para gestionar la crisis de fondo, la socioambiental, en beneficio de la humanidad. Democracia digital, democracia 4,0. La parte más innovadora de la sociedad tiene a punto las herramientas. Pero el poder político, económico y financiero no está dispuesto a permitirlo. No va a ser fácil. Los partidos culpables de la gestión antisocial de la crisis no sólo no han escuchado a la gente que demandaba democracia real sino que están pensando como ponen en marcha contrarreformas democráticas para blindarse ante la perspectiva de pérdida de apoyo electoral. Cuanto menos expectativa de voto tienen, más pequeña quieren hacer la circunscripción electoral para reducir la proporcionalidad del sistema y seguir manteniendo su cuota de poder cada vez con menos apoyos. Es el gran pacto que el PP le propone al PSOE. De este modo la representación se aleja de la proporcionalidad y da todo al ganador de la pequeña circunscripción. La consecuencia: un sistema rígido a los cambios, corrompido, atrincherado contra la innovación, funcional al interés bancario. En un contexto de creciente desigualdad, pobreza y precariedad es una bomba de relojería que la historia nos ha enseñado que termina estallando. Sólo podremos hacer contrapeso al enorme poder financiero, mediático y político del interés bancario conquistando los resortes del estado democráticamente y poniéndolos al servicio del bien común impulsando las iniciativas de autogestión. ¿Cómo hacerlo? Construyendo un consenso social sobre la urgencia de reiniciar la democracia, impulsar un proceso constituyente que cambie las reglas de juego, y conjugar presión en las calles con articulación de una alternativa electoral para reiniciar la democracia y provocar un cambio en la gestión de la crisis para orientarla hacia el bien común. (Esteban de Manuel)

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