31 de julio de 2011

El hambre en el mundo



Somos todos unos hijos de puta, quiero decir, somos todos unos profundos egoístas.

Somalia es ese sitio a donde los barcos españoles y europeos van a pescar para echarle atún a la ensalada, y en donde la gente se muere literalmente de hambre y de sed, y en la que las caras ojerosas y llenas de moscas de los niños son solo una cosilla que a veces sale en el telediario.

Su Santidad el Papa dice que copular con condón es pecado y no elimina el sida de millones de africanos.

Los países “decentes” no son capaces de destinar el 0,7 % de sus recursos para paliar la muerte y la enfermedad diseminadas en África negra y en otras zonas del mundo. En Extremadura y Andalucía hay mucho pobre, ¡cómo vamos a ayudarles mientras no se solucione lo de aquí!, exclaman los fachodicentes, aunque seguramente los primeros en querer ayudarles serían los pobres de Extremadura y Andalucía.

Quienes arriban en patera, embarazadas y bebés, vienen por placer y son mal vistos y hay que expulsarlos.

Hemos esquilmado África secularmente y ahora no queremos ayudarles, todo lo más comprarle una máscara al negro que las vende por las playas. Ahora solo queremos su petróleo a cambio de nada, la moderna esclavitud y explotación del hombre por el negro.

Las ONG, ¿quién se preocupa de las ONG?, y además los cooperantes corren riesgos innecesarios.

En los extremos geográficos de Kenia, lejos de los safaris con jirafas amaestradas, los niños no saben qué es un lápiz y mucho menos un caramelo.

La lluvia. Dios ha sido injusto con África. Las mujeres de muchos países caminan kilómetros y kilómetros para conseguir agua y transportarla en cántaros.

“Cada diez segundos muere un niño de hambre” es ya un latiguillo, un tópico indiferente.

Jugamos un partidillo con futbolistas dispersos que no suscita interés alguno, siempre la caridad antes que la justicia.

De los 200 países que conforman el mundo, los diez últimos y más pobres y hambrientos son Zambia, Franja de Gaza, Zimbabwe, Chad, Moldavia, Haití, Liberia, Guatemala, Surinam, Angola. ¡Ni siquiera la paupérrima Somalia y los otros tres países del Cuerno de África! El mundo es un escándalo moral.

Si las 10 fortunas más grandes del planeta cedieran el 90% de su riqueza, no habría hambre ni en África ni en el resto del mundo.

Si es lo que yo digo, no somos todos unos profundos egoístas, somos todos unos hijos de la gran puta, que es la falta de misericordia.

(Arturo González)


Vuestro amigo Zorba (amigo vuestro, además de amigo de Osho) os aclara (para evitar posibles confusiones) que este artículo no ha sido publicado por El Mundo, ni La Razón, ni ABC, ni La Gaceta, ni Libertad Digital, ni ha sido leído en Intereconomía, Telemadrid o Popular TV o la Cope: ha sido publicado en el desvergonzado, irreverente, canalla y rojísimo diario Público. Lo aclaro...por si acaso.

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